Chimo  Bayo: «Si hay que ser transgresor para divertirse, se es transgresor»

J. C. Gea GIJÓN

CULTURA

Chimo Bayo
Chimo Bayo

El legendario agitador musical de la Ruta del Bakalao participa esta noche en el festival «Love the 90's» en GIjón

21 jul 2018 . Actualizado a las 09:33 h.

Desde que Chimo Bayo cortó casi todo el 'Bakalao' que se consumió a manos llenas en las noches de macrodisco y destroy en el litoral valenciano de los 80 y los primeros 90 ha llovido mucho. No tanto como este verano en Asturias, pero sí lo suficiente para que todo lo que sucedió en aquellos templos non-stop del techno, el descoyunte electrónico y el culto a la química forme parte de la leyenda e incluso sea materia de revival. Un revival como el que esta noche se desparramará por la explanada del parque de los Hermanos Castro en Love the 90's, el espectáculo que congregará a miles de nostálgicos -de primera mano o sobrevenidos- de la década que, por leyes de la nostalgia y del mercado, toca recordar veinte años después. Bayo, al que le han dicho varias veces que es «la reencarnación de un samurái», llega a Gijón exultante y sintiéndose muy arropado en «una producción que piensa mucho en el artista al que promociona y en la que se cuida la imagen, el show, todo lo que hay preparado detrás para cada artista». «No es magia, es Share Music», proclama desde su barrio, en Monteolivete, Valencia, el emperador del techno levantino, jugando con el nombre de la productora que resucita el espíritu en esta gira.

-¿Qué se perdieron los que no vivieron los 90?

-En realidad, yo vengo de los ochenta. Durante diez años fui creando mi estilo. Empecé pinchando funky, me encantaba. La música disco todavía estaba ahí. Pero luego tuve la suerte de vivir toda la evolución de la música en los 80: los Nuevos Románticos, el funky blanco -ABC, I-Level- y luego el techno, aún me acuerdo del impacto de cuando salió el New Life de Depeche Mode. Y además, ya dentro de la Ruta del Bakalao, todo aquello que sucedió, tan especial. Hablo del año 84-85: toda la música que empezó a llegarnos del extranjero. Seguramente aquí, en Valencia, se vendían más discos de muchos de estos grupos que en sus lugares de origen. Valencia pilló un libreto que no era comercial en absoluto: era elegante, muy de sensualidad y sensibilidad. En esa época bailábamos cosas que ahora harían que la gente saliera corriendo de la pista. Entonces la peña acudía a ver qué grupo o qué música nueva iba a poner su disc-jockey preferido esa noche, aparte de los temazos que se bailaban. Había una mentalidad, un apetito de novedad que fue lo que hizo grande a la Ruta del Bakalao. Y lo pedía el propio público.

-Y aparte de lo que se perdieron los que no lo vivieron, ¿qué se ha perdido por el camino hasta ahora?