Los músicos que graban sus obras sobre papel

TEXTO: FERNANDO MOLEZÚN

CULTURA

Las librerías están invadidas desde hace algún tiempo por una nueva raza de autores que han salido de las catacumbas del rock para contarnos su vida o, incluso, para convencernos de que lo suyo es la literatura

16 ago 2018 . Actualizado a las 18:10 h.

El nuevo formato favorito de la industria musical es el papel. Muerto el cedé, numerosos músicos parecen sentir la necesidad de dejar algo más allá de una lista en Spotify. Que antes aún quedaban una buena colección de vinilos con sus trabajadas portadas y sus canciones escondidas entre los surcos, además de esas letras estampadas en la carpeta interior, poemarios ocultos que todos los fans se sabían de memoria. Pero ahora, lo que deja un músico es, con suerte, una búsqueda rápida en Internet y unos derechos de autor con fecha de caducidad. Vuelve a tomar relevancia para la generación de la revolución cultural de mediados de siglo XX y todos sus sucesores, aquella consigna de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro para pasar a la posteridad.

Aunque el fenómeno es anterior a la concesión del Premio Nobel a Bob Dylan no hay que desechar la idea de que alguno albergue la esperanza de poder terminar sus días, cuando los achaques hagan complicado subirse a un escenario, participando en presentaciones literarias, labor mucho más relajada y menos exigente que la de andar de gira por el mundo adelante.

Por otro lado, el rock no deja de cumplir años y muchos de sus protagonistas están ya en edad de escribir sus memorias. Y esto ha llenado las librerías de volúmenes de todo tipo y calidad.