«Los que no me contratan son los mismos con quien no quiero trabajar»

Ella se escapó de las fauces devoraadolescentes del cine americano, igual que su marido, Aston Kurcher. Mila Kunis pasó de «Aquellos maravillosos 70» a una carrera por la que ya fue nominada al Globo de Oro («Cisne negro», 2009). Ahora estrena la comedia «El espía que me plantó»

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AFP

El argumento de esta divertida película gira en torno a un viaje que las dos protagonistas hacen por Europa con la misión de salvar al mundo. Una nueva vuelta de tuerca en la carrera de Mila Kunis (Ucrania, 1983), que saltó a la fama por forma parte del reparto adolescente de Aquellos maravillosos 70, donde conoció al que años más tarde sería su actual marido, Aston Kurcher, y en la que lleva casi 20 años doblando al personaje de Meg Griffin en la serie de animación Padre de familia.

-¿Cómo surgió este proyecto?

-Llamé a Kate McKinnon y le rogué que me contratara (risas).

-No parece sentirse intimidada de trabajar con cómicos profesionales.

-La mayoría de las veces, ellos necesitan ser los más divertidos del rodaje. No lo pueden evitar porque vienen de competir por el mejor chiste. En este caso, sin embargo, mi socia, Kate, es muy generosa. Me ayudó a decir mis frases a tiempo para mantener el ritmo de la comedia porque yo no soy una actriz cómica. Lo digo en serio. Yo no trato de competir con ella por una escena, me parecería grotesco.

-¿Alguna vez ha hecho comedia en directo, subida al escenario?

-Jamás. No hay forma humana de que pueda hacerlo. La cantidad de trabajo que necesitas es una locura. Soy incapaz de hacer un discurso largo, imagínate la estructura de una broma y luego otra y otra. Si me das un diálogo, puedo desarrollarlo sin problema. Los cómicos que hacen humor en director se dedican a observar la vida para luego comentarla. Yo vivo la vida.

-Esta película tiene una mujer tras las cámaras (Susanna Fogel), una actriz protagonista y una mujer productora.

-Pero no hablamos de un filme feminista. Quiero que la gente vea esta película como una comedia. Clasificar las películas como feministas por el simple hecho de que haya un grupo de mujeres trabajando en ellas lo considero sexista. Tenemos que terminar con la guerra de géneros. No culpo al hecho de que, al ver tantas mujeres profesionales, nos encontremos sorprendidos, pero hay que añadir normalidad.

-¿Cada vez hay mejores personajes femeninos en pantalla

-No es cierto. Que haya tres películas ahora con personajes femeninos complicados no quiere decir que en comparación a la cantidad de películas que se hacen los papeles para las mujeres hayan cambiado por completo. Se ven muy pocos papeles buenos, existen, por supuesto, pero son pocos. Antes también había en el genero de la comedia. Estaba Shelly Long (Cheers, Esta casa es una ruina), películas como Un mar de líos y en la televisión teníamos Yo amo a Lucy. Creo que es hora de dar más poder a las mujeres en el cine y en la televisión.

-Usted escribió una carta abierta a Hollywood sobre el sexismo en el lugar de trabajo. Fue el primer manifiesto del movimiento #MeToo.

-Sí. Afortunadamente, escribir esa carta no tuvo ninguna repercusión en mi carrera, ni hacia bien ni hacia mal. Siempre he sido una mujer directa, sin miedo a decir lo que piensa. Desde niña siempre quise expresar la verdad.

-¿Sus hijos son, en este aspecto como usted, valientes?

-Los ánimos a decir lo que piensan. Sé que puede traer problemas, yo los he sufrido. Uno crece midiendo su propio filtro y siempre es importante ser respetuoso. Me encuentro en una posición en la que no tengo porque aguantar nada. Puedo pagar mis deudas, tengo trabajo y mi propia compañía. Soy mi jefa y aquellos que no quieren contratarme por esto, son los mismos con quienes yo no quiero trabajar.

-¿Qué le dijo su marido, Asthon Kutcher, sobre el movimiento #MeToo?

-Fue muy claro. «Escribe algo», me dijo. Él me animó mucho.

-Las madres actrices, generalmente, eligen proyectos que están cerca de sus casas. Usted, sin embargo, viaja por toda Europa.

-Lo sé (risas). Fue una locura. Aston y yo tenemos un pacto para rodar un proyecto al año y estaba haciendo El gran desmadre (Malas madres 2) sin planes de empezar otra película, pero me llamaron para esta película y no pude negarme. Tuve que hablar con mi esposo y convencerlo. Así que durante cinco meses saqué a todos los miembros de mi familia de sus vidas para estar conmigo. En realidad fue muy difícil. Pero ahora, tengo una guía de los mejores lugares para visitar Budapest con hijos. Por si alguien la necesita (risas).

 

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