Venecia da el gran «sorpasso» a Cannes

La alianza de la Mostra con Netflix y la atracción de cineastas europeos de culto convierte su programación en un escenario de expectativas inusitadas

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venecia / e. la voz

Lo que en los dos últimos años venía siendo una tendencia, la del terreno progresivamente ganado por el Festival de Venecia al hasta entonces intratable Cannes, ha devenido este año monumental sorpasso. La Mostra y su programación dejan a Cannes en paños menores, escenario impensable hasta hace bien poco. No es ya solo que Hollywood haya abandonado la Costa Azul para buscar su más apacible lugar al sol en Venecia. Más allá de eso, esta 75.ª edición en el Lido supera al pasado Cannes en todos los niveles. Ignoro las corrientes internas de la industria que han facilitado al director de la Mostra, Alberto Barbera, su gran salto adelante. Más allá de su bien conocida alianza con Netflix, para la que Venecia ha abierto su dársena a mar abierto mientras Cannes le declaraba la guerra. Se puede cuestionar la postura ideológica de la Mostra. Pero aquí se respira la unanimidad en la valoración de que estamos, a priori, ante uno de los mejores programas de los que guardamos recuerdo en festival alguno desde hace décadas.

La inauguración -al igual que hace 2 años, con aquel La La Land que despegó hasta volverse clásico súbito- lleva la firma de Damien Chazelle con First Man, centrada en la figura de Neil Armstrong. Por aquí pasará el gotha de la autoría europea: los británicos Mike Leigh y Paul Greengrass; los italianos Luca Guadagnino y Roberto Minervini; dos descubrimientos de Cannes, el griego Yorgos Lanthimos y el húngaro Lazslo Nemes. El alemán Florian Henckel y su retorno tardío tras el éxito de La vida de los otros; el japonés psicotrónico Shinya Tukamoto, autor de la saga Tetsuo.

De los Estados Unidos arriban los Coen, con una producción televisiva centrada en la desmitificación de leyendas del Far West. Mención aparte para lo que es ya sádico golpe de gracia a Cannes, el cambio de bando de dos autores galos de referencia, Olivier Assayas, que traerá a Juliette Binoche, y Jacques Audiard, con un western protagonizado por Joaquin Phoenix.

Es tal el nivel de esta Mostra que ha relegado fuera de la competición al argentino Pablo Trapero, a Tsai Ming liang o a los dos grandes documentalistas Frederick Wiseman y Errol Morris, este último con American Dharma, entrevista a fondo con Steve Bannon, aprendiz de brujo del populismo autoritario de Trump, expulsado a las tinieblas exteriores del anti Camelot de Washington y lanzado ahora en cruzada por el mundo, por esta Italia o por Hungría y Polonia.

Otro nombre relegado fuera de la sección oficial, el de la italiana Valeria Bruni Tedeschi, despierta las iras de quienes acusan al festival de dejar espacio solo para una mujer, la australiana Jennifer Kent, junto a 20 directores. Pero Barbera y su equipo no han sido en modo alguno sensibles a esta reclamación. Habitan este win-win compartido con Netflix, cuentan con el festival soñado al desentrañar de Cannes lo que parecía inalcanzable. Y esa felicidad algo fáustica no admite reparos.

Mujica protagonista

Tampoco pierde de vista la Mostra su mimo por Latinoamérica, con dos pesos pesados mexicanos, Alfonso Cuarón y Carlos Reygadas. Pero si hay en esta Mostra un protagonista llegado de ese continente, este es el expresidente uruguayo Mujica. Se le verá en pantalla, en el film-entrevista El Pepe, donde conversa con Emir Kusturica. También veremos a Mujica representado como personaje de ficción en la película de Álvaro Brechner La noche de 12 años. Y además, el Pepe estará presente de modo activo en la Mostra, ocupando la sala de prensa que una hora antes habrá acogido a Ryan Gosling o a Emma Stone. Mientras el Lido proyecta una nueva versión de Ha Nacido una estrella, protagonizada no por Mujica sino por Lady Gaga.

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