El destripador al que todos buscan

Se cumplen 130 años del primer asesinato de Jack el Destripador, una misteriosa figura que ha inspirado novelas, filmes y cómics debido a sus macabros crímenes

El semanario Police News ilustraba el caso con dibujos del hallazgo de las víctimas
El semanario Police News ilustraba el caso con dibujos del hallazgo de las víctimas
m. f.
redacción / la voz

En el callejón de Whitechapel, en Londres, tuvo lugar el primer asesinato del misterioso Jack el Destripador. La joven Mary Ann Nichols aparecía muerta, con el cuello cortado y con su vientre abierto. Hoy se cumplen 130 años de la primera víctima del asesino en serie más famoso de todos los tiempos, al que nunca apresaron y del que nunca se supo su identidad. Después de Mary Ann fueron asesinadas otras cuatro mujeres: Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Kelly. Todas con una edad cercana a los 40 años y que habían ejercido -o continuaban ejerciendo- la prostitución. Una de las víctimas fue encontrada en una cama junto a una mesa en la que estaban expuestos sus órganos, y otra apareció sin riñón y sin útero. Tal sadismo fue una de las claves por las que Jack comenzó a encarnar el modelo de asesino macabro que tanto se ha utilizado en cine, literatura y que incluso ha inspirado a grupos de música.

Otra de las razones que explican la popularidad de Jack es su identidad, desconocida hasta el momento. Después de su primer asesinato, la Policía puso numerosos agentes en su búsqueda, muchos de ellos de incógnito haciéndose pasar por vagabundos y borrachos londinenses. Lo poco que se sabe de su identidad es que su cuarta víctima -Catherine Eddowes- fue vista diez minutos antes de su muerte con un hombre, que el diario The Times describiría, en palabras de un testigo, como alguien de treinta años, con tez clara, un pequeño bigote rubio, un pañuelo rojo y un gorro puntiagudo. Tras los asesinatos, la Policía recibiría cartas de distintas personas que decían ser el verdadero culpable, entre ellas una firmada por alguien que se hacía llamar Jack el Destripador y que la gente empezó a utilizar para referirse al macabro asesino. Las teorías sobre su identidad apuntan a carniceros, masones y profesionales de la medicinas como médicos o comadronas, debido a sus conocimientos de la anatomía humana.

Escritores y cineastas siguen buscando en la actualidad a la persona detrás del criminal, bien a través de la ficción, o bien apuntando a personas reales que pudieron ser el verdadero Jack. La escritora Patricia Cornwell señaló al pintor Walter Sickert en su libro Retrato de un asesino: Jack el Destripador, caso cerrado, en el que buscó resolver el misterio aplicando técnicas actuales de investigación policial. Al cómic llegó de la mano de Alan Moore -V de Vendetta o Watchmen- y Eddie Campbell, que revisaron el mito de Jack con From Hell, un conjunto de historietas que además de tratar la identidad del asesino, abordan sus motivaciones. Este cómic fue llevado a la gran pantalla por Albert y Allan Hughes. En el filme, Johnny Depp interpreta a un sargento que busca al criminal y que se encuentra con que sus superiores obstaculizan su investigación. El director Nicholas Meyer utilizó el mito para su película Los pasajeros del tiempo, en la que Jack huye de la policía gracias a una máquina del tiempo inventada por el escritor H. G. Wells. Por su parte, José Luis Garci dirigió Holmes & Watson. Madrid Days, donde los detectives investigan unos crímenes relacionados con el asesino.

El cine de asesinos en serie todavía no piensa en morir

Además de protagonista, Jack el Destripador también ha inspirado asesinos en el cine. El slasher es un género cinematográfico que se caracteriza por la presencia de psicópatas y asesinos en serie. En los años sesenta, directores como Hitchcock colocaron a macabros criminales en sus películas, como demuestra la ya clásica Psicosis. En los setenta llegaron otras, como La matanza de Texas, de Tobe Hooper, que transcurrían en paralelo al giallo, un estilo en la línea del slasher surgido en Italia y que tiene en Dario Argento -El pájaro de las plumas de cristal o El gato de las nueve colas- a uno de sus máximos exponentes.

Luego llegaron otras, como la saga de Viernes 13 o la de Pesadilla en Elm Street, que incorporan asesinos ya icónicos como Jason Voorhees -psicópata de machete y máscara de hockey- o Freddy Krueger -que asesina a sus víctimas mientras duermen-, respectivamente. Con fórmulas similares, las películas de asesinos en serie triunfan a pesar de tener, en muchas ocasiones, tramas similares. Desde el grupo de jóvenes que decide ir de excursión a un lugar apartado y se ve en problemas, hasta la joven que es acosada para un perturbado, como Scream, la película de Wes Craven.

En la actualidad, los remakes de los clásicos siguen llegando a las salas, y algunas sagas todavía producen nuevos títulos, como demuestra La noche de Halloween. La undécima secuela de Halloween, creada por uno de los maestros del género, John Carpenter, se estrenará el próximo octubre y estará dirigida por David Gordon Green. La película continúa la original e ignora el resto de secuelas, cuenta con la actriz Jamie Lee Curtis, que fue protagonista en la primera entrega, y pone de manifiesto que el cine protagonizado por asesinos se resiste a firmar su muerte.

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