El actor Ricardo Darín volvió este viernes, una vez más, a ser el centro de todas las miradas en el Festival de cine de San Sebastián, donde ya es todo un imprescindible. El argentino fue el encargado de levantar el telón esta vez, edición número 66 del certamen, y lo hizo con una comedia a competición que fue recibida con risas y cálidos aplausos, pero que con poco entusiasmo por parte de la crítica, el hueso más duro de la cita.

En El amor menos pensado, primera película en la dirección del guionista y productor argentino Juan Vera, Darín da vida junto a Mercedes Morán a una pareja que se ve inmersa en una crisis tras 25 años de matrimonio al quedarse sola cuando su hijo se marcha de casa. Tras haberse desprendido del papel de galán en sus últimos trabajos -XXY, El baile de la victoria, Carancho, Elefante blanco o Relatos Salvajes-, el actor de 61 años vuelve al registro de comedia romántica en el que lo consagró Juan José Campanella en El mismo amor, la misma lluvia, Luna de Avellaneda o El hijo de la novia. Y no le ha supuesto ningún problema. «No se trata del género, sino del guión», defendió, convencido.

Vera confesó en rueda de prensa que el guión de El amor menos pensado había sido escrita específicamente para los dos protagonistas: «Pensé en ellos desde el minuto cero hace cuatro años, sin saber si se iba a poder hacer la película. Es más fácil escribir si sabes quiénes van a ser los intérpretes». Entre los elegidos hubo conexión al instante, aseguró Darín. «La química se da o no se da, si no hay se puede trabajar (...) pero es más fácil cuando todo va y viene con fluidez y gracia». 

«Cada vínculo entre dos personas es inédito», reflexionó Darín sobre el significado del amor y la evolución de los sentimientos, ejes del largometraje. «Por muchos lugares comunes y fórmulas que nos hagan creer, cada uno debe enfocarse en ese vínculo, poner lo mejor de sí mismo y escucharse, desacralizar, quitarle dramatismo a las cosas. Pero por encima de todo, poner la sinceridad y la honestidad», dijo. «Yo no tengo una receta para el matrimonio, tengo muchos en mi haber», bromeó Morán. «A mí no me ha resultado, pero siempre estoy buscando el amor».

Ante la sorpresa de la crítica de que una comedia romántica abriera un festival de estas características, Darín defendió la calidad de una historia que habla de una relación de pareja sin desenfocar las individualidades. Puso también en valor los diálogos, encuentros y reflexiones que conectan la historia con el teatro, sin olvidar el componente de humor. El papel de la mujer en esta pareja hace además que El amor menos pensado tenga poco de la comedia romántica más al uso, «porque los dos miembros de la pareja están empatados, algo que no siempre sucede», defendió Morán, de 63 años. Está lejos de los lugares comunes, la mujer de esa edad lejos de la insatisfacción e historia con que se la presenta a veces, y huye de presentar una separación como un fracaso o derrota. «Tiene que ver con lo que está sucediendo con las mujeres» y la visión de una mujer separada, añadió la actriz protagonista.

La cinta es la primera de las 18 que se presentarán a competición por la Concha de Oro, el máximo galardón del festival, hasta el próximo día 29. Darín, que también se ha implicado en la producción de la película con su hijo Chino Darín como una forma de aprendizaje, compite por quinta vez en el festival, donde ya ganó la Concha de Plata al mejor actor (junto a Javier Cámara) por Truman y el Premio del Público a a mejor película europea por Relatos Salvajes. En la edición pasada fue galardonado con el honorífico Premio Donostia.

Para Morán es solo la primera de las cuatro películas que protagoniza en este festival: también forma parte del elenco de El Angel, de Luis Ortega, que se proyecta en la sección Perlas, así como de Sueño Florianápolis, de Ana Katz (que le ha valido el premio a mejor actriz en el festival de Karlovy Vary) y de Familia sumergida, la ópera prima de María Alché en Horizontes latinos. Por su parte, Vera no es el único argentino en la liza por la Concha de Oro: Benjamin Naishtat concurre con Rojo, protagonizado por Darío Grandinetti y el chileno Alfredo Castro. El cine argentino es además uno de los que tendrá más presencia en este festival en sus distintas secciones.

En la jornada de este viernes, la sección Horizontes Latinos también levantó el telón con Las herederas, el drama de Marcelo Martinessi que cuenta la historia de una pareja madura de lesbianas en la alta sociedad de Paraguay. La cinta, que ya triunfó en la Berlinale, recibe el premio Sebastiane Latino a la mejor película latina de temática LGTB. También se entregará el premio FIPRESCI concedido a Phantom Thread (El hilo invisible), dirigida por Paul Thomas Anderson, reconocida por la crítica internacional como la mejor película del 2018.

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Ricardo Darín levanta el telón del Festival de San Sebastián