Efecto DX, contemporáneo internacional en Gijón

Yolanda Vázquez

CULTURA

Un momento de 'Voronia', de La Veronal
Un momento de 'Voronia', de La Veronal Foteini Christofilopoulou

La XVIII edición de Danza Xixón trae a La Veronal de Marcos Morau, la coproducción de Sidi Larbi Cherkaoui y a la compañía de danza española de Daniel Doña, importante innovador, sobre todo desde su pieza Habitat

24 sep 2018 . Actualizado a las 09:52 h.

No es cosa de sorprender, tampoco de artificio mediático o avance informativo en los medios digitales y plataformas de redes sociales. Eso es una parte de lo que le pasa este año a la programación de Danza Xixón, que acumula para su XVIII edición un programa que se sujeta solo. Un buen número de espectáculos significativos e importantes, artísticamente hablando, que reúnen para esta ocasión el mejor equilibrio posible de obras y compañías seleccionadas.

Hablar de danza contemporánea y diagramarla es una cosa, y que encajen los programas y, por tanto, las exhibiciones dentro, digamos, de una misma órbita, otra. La edición anterior, que también alcanzó gran nivel, fue, por eso, algo más ecléctica: había más danza de raíz, estilos más polarizados.

Este año se ha logrado más unidad temática, más homogeneidad, con producciones escénicas de gran nivel y calidad; y, eso, para un ciclo como este, con el tirón que vive el estilo contemporáneo en los últimos años, es importante. Sobre todo, porque los entendidos y aficionados a la danza ven en eso una idea muy clara de confianza y profesionalización. A día de hoy no es poca cosa, entre otras consideraciones, porque la danza, así como producto a programar, se desenvuelve más en el mundo de lo que toca (moda) que de lo que merece la pena. Es con mucho con lo que menos riesgos se corre.