Antony Beevor, historiador: «Me preocupa que los gobiernos quieran imponer una versión de la historia»

El autor británico narra en su último libro el desastre aliado en la operación Market Garden, que supuso la última victoria nazi


Sir Antony Beevor (Londres, 1946) ha buceado en «archivos increíblemente ricos», estadounidenses, británicos, holandeses y polacos, y en los diarios de combatientes y civiles, que proporcionan testimonios de primera mano, a veces escalofriantes, para componer su libro La batalla por los puentes, Arnhem 1944. La última victoria alemana en la Segunda Guerra Mundial (Crítica). Otra pieza maestra del antiguo oficial del 11.º Regimiento de Húsares del Ejército británico, en la línea de sus ensayos Stalingrado, Berlín 1945 o El día D.

-¿Por qué fracasó la operación Market Garden, la mayor acción aerotransportada de los aliados, que lanzaron en septiembre de 1944 y tenía como objetivo avanzar por Holanda y cruzar el Rin para invadir Alemania?

-Por la euforia que se generó tras el desembarco de Normandía, los mandos aliados creían que el Ejército alemán se estaba desintegrando y subestimaron su rápida capacidad de reacción. Lo cierto es que Hitler y las SS lo seguían controlando férreamente. La operación Market Garden estaba condenada al desastre, no tenía ninguna posibilidad de éxito, como se vio en Arnhem.

-¿Qué supuso la derrota aliada?

-No tuvo grandes consecuencias para la guerra en su conjunto. La idea de que una victoria aliada habría podido acortarla es demasiado optimista, porque el frente oriental fue el decisivo y donde murieron el 80 % de los alemanes.

-Da relevancia a los padecimientos de la población civil holandesa, un aspecto que otros historiadores habían desdeñado.

-Hasta hace poco la historia militar solo se centraba en las experiencias de los soldados y nunca en los civiles. Pero en la Segunda Guerra Mundial hubo muchos más muertos civiles que militares. En este caso, las represalias nazis contra la población holandesa, que ayudó a los aliados, fue mediante la hambruna. Se estima que en los combates murieron unos 4.000 holandeses y 20.000 a causa del hambre.

-El general británico Montgomery sale malparado en su libro.

-Montgomery estaba obsesionado con cruzar el Rin antes que Patton y Bradley. Era muy vanidoso, quería liderar la invasión de Alemania para apuntarse toda la gloria y controlar hasta el mínimo detalle las operaciones, pasando por encima de Eisenhower. Su nombramiento como mariscal de campo recibió muchas críticas de los aliados. Un psicólogo irlandés confirmó que Montgomery padecía el síndrome de Asperger, como yo había sugerido en mi libro sobre la batalla de las Ardenas, y esto le hacía incapaz de escuchar los consejos de los demás.

-Usted es autor de «La Guerra Civil española». ¿Qué opina de la decisión del Gobierno español de exhumar los restos de Franco?

-Lo mejor sería que los restos de Franco y José Antonio se sacaran del Valle de los Caídos y sus familiares los enterraran de forma privada. Pero me parece una equivocación tratar de cambiar la historia destruyendo los monumentos del pasado. Y estoy totalmente en contra de la moda actual de juzgar con la moral de hoy los períodos históricos anteriores: es importante entender por qué ocurrieron los hechos y cuál era la mentalidad de la época.

-¿Qué se debería hacer entonces con el Valle de los Caídos?

-Dejarlo como está, pero utilizarlo para fines educativos, con paneles y carteles explicando su historia, por qué se construyó, quiénes lo hicieron o cuántos presos murieron allí. Es un modelo arquitectónico tan espantoso que es mejor conservarlo como ejemplo del fascismo, el horror y la mentalidad de la época.

-Mantiene que la Guerra Civil es la única en la que ha prevalecido el relato de los perdedores.

-Es verdad, el motivo es que los perdedores escribieron libros mucho mejores que los franquistas.

-¿Qué le parece la Comisión de la Verdad sobre la Guerra Civil y el franquismo que quiere poner en marcha el Gobierno español?

-Siempre me ha dado miedo y preocupado que los gobiernos quieran imponer una versión de la historia, porque se corrompe políticamente. Creo firmemente que la historia debe ser competencia de los historiadores, pero añado que estos tienen el deber de no politizarla y de ser objetivos. Aunque entiendo que con la Guerra Civil es complicado.

«Las películas y series de televisión falsean la historia»

La historia de la batalla de los puentes que Beevor reconstruye difiere de la contada por una versión novelada y una película.

-La película «Un puente lejano», basada en el libro homónimo de Cornelius Ryan, forjó la imagen que tenemos de la operación Market Garden. ¿Qué le parece?

-No es tan mala como otras sobre la Segunda Guerra Mundial, pero contiene equivocaciones. Es un peligro que nuestra imagen de la guerra se forme totalmente por películas y series de televisión que falsean la historia. Por ejemplo, Dunkerque es lamentable, contiene numerosos errores históricos. Me enfado mucho cuando los directores y los guionistas reescriben la historia por completo y la gente cree que está viendo la verdad histórica porque dicen que la película se basa en hechos verídicos, pero la mayoría es ficción.

-¿Queda algo nuevo que contar de la Segunda Guerra Mundial?

-Siempre existe material nuevo. Yo he dado con mucho para este libro, los archivos son enormes

-¿Cree que fue decisiva la participación soviética para derrotar a los nazis en la guerra?

-Por supuesto. Pero ahora Putin dice que la URSS habría podido ganar la guerra por su cuenta, lo que no es cierto. Los propios Stalin y Kruschev reconocieron en privado que sin la ayuda de Estados Unidos, que envió casi medio millón de vehículos militares a la URSS, lo que transformó la capacidad del ejército rojo, los norteamericanos habrían llegado a Berlín antes que los rusos. Su ayuda fue vital para que los soviéticos no murieran de hambre en el invierno de 1942, y también el hierro que mandaron para construir tanques. Hay otro factor, los bombardeos británicos de las ciudades alemanas, que desde una perspectiva moral son muy polémicos, fueron una gran aportación a la victoria porque dieron superioridad áerea a los soviéticos, ya que Göring tuvo que emplear la mayoría de sus cazas y defensas antiaéreas a defender el Reich.

-¿Hitler era un desastre como militar?

-Sí. Lo interesante es que al principio de la guerra tenía mejor instinto militar y lo fue perdiendo por su obsesión de controlarlo todo. Stalin, al contrario, empezó siendo un desastre como comandante militar, pero en el invierno de 1942 comenzó a confiar en sus generales y él mismo adquirió un juicio militar mucho mejor.

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