Ava y Ana Mari

Beatriz Pallas ENCADENADOS

CULTURA

18 nov 2018 . Actualizado a las 11:13 h.

Ava Gardner ha vuelto a seducir a España en el siglo XXI. Después de convertirse en quebradero de cabeza del régimen franquista en tiempos de la dictadura, el relato de sus andanzas por el país ha llevado a Arde Madrid a ser la serie que más usuarios de Movistar+ consumieron al completo en los cuatro días posteriores a su estreno. A esa voracidad contribuye no solo el hecho de que la propuesta de Paco León y Anna R. Costa sea muy atractiva, que lo es, sino que sus capítulos son muy breves y favorecen a esa tendencia del consumo casual en cualquier dispositivo y en formato maratón. Apenas siete de cada cien espectadores siguieron sus episodios durante su emisión convencional. El resto los vieron a su aire.

Arde Madrid es la ficción que narra, con licencias, los años españoles del animal más bello del mundo, pero es también, por contraposición, la serie de Ana Mari, esa criada reprimida adscrita al régimen que se convierte en espía de una actriz revoltosa que ponía en cuestión los preceptos del nacionalcatolicismo. Y es también la serie de Manolo, el chófer y falso marido que la sección femenina le impone a la empleada para encubrir la artimaña. La pasión que desata esta «dolce vita» clandestina le ha garantizado prolongarse, al menos, durante una temporada más.