«Los ovetenses no recuerdan nada entre el prerrománico y Clarín»

Raúl Álvarez

CULTURA

El historiador César García de Castro
El historiador César García de Castro Tomás Mugueta

César García de Castro reconoce que hay algunas tradiciones históricas que no son son ajustadas ni ciertas

26 nov 2018 . Actualizado a las 23:09 h.

Es infrecuente que un artículo publicado en una revista especializada en arqueología cale en el debate ciudadano y se infiltre en las conversaciones diarias de la gente. Junto a su coautor, Sergio Ríos, el historiador César García de Castro (Avilés, 1964) lo consiguió el año pasado. Ambos refutan el origen romano de Oviedo y, en la práctica, creen que no cabe hablar de la existencia de la ciudad hasta finales del siglo XII. Lo que había antes solo era una comunidad monástica, alega. Ve sus huellas todos los días. Como técnico del Museo Arqueológico, tiene su despacho sobre el silencioso claustro de San Vicente.

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-Si no se puede definir a Oviedo como ciudad hasta el siglo XII, ¿cómo denominamos a lo que había antes?

-La palabra usada en latín era congregatio, es decir, una gran comunidad monástica. Vivía en el casco histórico, dentro del perímetro dibujado por la muralla. Además, existía una población campesina, que soporta a esa clase señorial y vive en los alrededores: desde la falda del Naranco hasta la falda de La Grandota, hasta el Cristo de Laspra y, bajando por la actual Tenderina, en el valle que se dirige hacia Siero. Todos esos lugares estaban densamente poblados, pero no eran Oviedo, sino el espacio del que vivía Oviedo. Solo en el siglo XIII se constituyeron en su alfoz, de manera que todo eso pasó a ser el señorío de Oviedo. El concejo de Oviedo era el señor de ese territorio, que prácticamente coincide con el actual salvo por dos incorporaciones del siglo XIX. Era lo que se llamó el concejo de Nora a Nora. Pero esa, como digo, es ya la situación del siglo XIII. Las funciones urbanas, tal como se definen para incluir la actividad comercial, la artesanal, la inmobiliaria y el estatuto jurídico propio, solo llegan ya avanzado el siglo XII y en el XIII. Arqueológicamente, eso se manifiesta por la aparición sistemática de residuos de la vida urbana. Antes no los hay. No se han localizado, a pesar de que en Oviedo se ha excavado bastante. No tenemos un conocimiento exhaustivo, pero sí el suficiente para poder decirlo. Además, también tenemos otra serie de indicadores: el desarrollo de la actividad urbanística (es decir, el momento en que se empieza a parcelar el territorio intramuros); cuándo empieza a desarrollarse la economía monetaria; la fecha del Fuero, que nosotros creemos que es de 1145, no anterior; la llegada de poblaciones francas, que son todas del siglo XII. Solo entonces aquel asentamiento deja de ser la congregatio de los siglos altomedievales y pasa a ser una ciudad.