Santi Balmes: «El algoritmo es mi gran enemigo»

Cero despliegue. Apenas unas cajas de cartón y 5 músicos sobre el escenario. En la gira «Espejos y espejismos» Love of Lesbian recuperan su repertorio más íntimo, ese que no tiene cabida en los festivales. ¿Y John Boy? «De merecidas vacaciones»


Aprovecha que estoy en un atasco. Será mi único momento tranquilo del día», me dice Santi Balmes. La promoción de su novela El hambre invisible y la gira Espejos y espejismos de Love of Lesbian lo mantienen en estado de permanente hiperactividad. Algo que no le es en absoluto ajeno. «Llevo así unos cuantos años y calculo que para acabar aún me queda por lo menos una década», bromea.

-Por lo menos los conciertos de esta gira son más sosegados.

-Sí, hacemos hincapié en los temas más intimistas de la banda en una atmósfera muy minimal, a partir de unas cajas de cartón que van desapareciendo hasta dejar el escenario vacío. Es como un almacén de la memoria.

-¿Tiene algo de terapéutico?

-Creo que sí. El abordar en este contexto unos temas hirientes o nostálgicos produce cierta catarsis o desahogo, sí.

-¿Es también un ejercicio de justicia con cierta parte de vuestro repertorio?

-Totalmente. Hay una serie de temas, principalmente tiempos medios, que por la ley de los beats han ido quedando fuera de los directos y de los festivales a pesar de que con algunos de ellos me siento más identificado que con los que corea la gente. Por supuesto que esta gira es un ejercicio de justicia para con ellos. Y una huída del estereotipo.

-¿En ella tiene cabida «John Boy»?

-No, le damos un descanso. Llevo 10 años tocándola. Esta vez está pasando unas merecidas vacaciones en Oriente.

-¿Has llegado a odiarlo?

-¿A John Boy? ¡Nooo! Sigo siendo muy fan. Le estoy muy agradecido. Es un personaje que me ha ayudado muchísimo, que me ha guiado. Es un súper yo reflejado en gente que admiro.

-¿Cómo se enfrenta un grupo que hace discos conceptuales, como es Love of Lesbian, a la cultura de la playlist?

-Es duro, pero no queda otra que convivir con ello y, hasta cierto punto, aliarse. Estamos dominados y somos esclavos de algoritmos que, probablemente, se acerquen a la verdad pero que transmiten una imagen que no es la real. Uno de los temas que aparecen el top de Love of Lesbian en Spotify es la versión de Lucha de gigantes. Estamos muy orgullosos de esa versión pero el interés del grupo es mostrar sus temas propios. Pues nada, no hay manera de cambiarlo.

-Dices que el cuerpo te pide hacer un disco muy político. ¿Qué es lo que tanto te indigna?

-La policía del pensamiento, el aislamiento de las diversas opiniones políticas, la anestesia a la que estamos sometidos y la manipulación a la que estamos expuestos. Ya solo nos llega la información que el algoritmo ha elegido para nosotros.

-El algoritmo es el gran enemigo...

-Ahora mismo creo que sí. Es una herramienta de radicalización. Y el actual empoderamiento de la extrema derecha en España me lo ratifica.

-Esta semana un fan se ha tatuado todo su antebrazo con tu firma. ¿Asusta alcanzar ese poder o esa influencia?

-Hombre, a mí me ha dejado bastante abrumado. Yo le advertí que no lo hiciera, que no estaba valorando su yo de dentro de unos años. Pero estaba muy convencido... Es una de esas cosas que te dejan en estado de shock, sí.

-Acabas de publicar tu primera novela, «El hambre invisible», de la que dices que es un viaje a las profundidades de ti mismo. ¿Qué has descubierto en ese viaje abisal?

-Lo más importante que he sacado de ese viaje es la capacidad de relativizar todo a partir de ahora, una vez que tengo departamentado y elaborado un mapa psíquico de lo que soy. Creo que en adelante voy a ser capaz de aceptarme mucho mejor. Ojalá la lectura de este libro anime a más personas a elaborar su mapa psíquico.

-¿Qué diferencia hay entre hacer ese viaje en las diez canciones de un disco y hacerlo en un libro?

-En el libro el viaje es mucho más solitario y mucho más angustiante. El proceso de creación del disco lo estás cotejando todo el rato con el grupo. Escribir un libro es como ese tío que está subiendo un ocho mil sin oxígeno. Estoy muy contento con el libro pero me he puesto mucho en peligro. No es una tarea que me gustaría asumir cada año.

-Buena parte del libro gira en torno al deseo. ¿Qué pasará el día que pierdas el deseo de desear?

-Que empezará una época que quizá sea más tranquila pero, sin duda, mucho menos interesante.

-Hace un par de semanas Christina Rosenvinge me confesaba que no sabía dónde tenía su juvenil chistera. ¿Sabes tú dónde están las tuyas?

-Yo las tengo perfectamente localizadas [se ríe]. Quieras o no, vendrán las vacas flacas y quiero tener material para Ebay.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Santi Balmes: «El algoritmo es mi gran enemigo»