«Somos demasiado conformistas, nos hemos reblandecido mucho»

El artista, que ofrecerá el día 14 un concierto en Vigo, publica un disco con canciones nuevas tras diez años


santiago / la voz

El cantante asturiano Víctor Manuel ha vuelto a componer canciones para un nuevo disco, Casi nada está en su sitio, después de diez años. Con él recalará el día 14 en el Auditorio Mar de Vigo en un concierto en el que tampoco faltarán sus éxitos.

-«Casi nada está en su sitio». ¿Tan descolocado lo ha encontrado todo después de diez años sin escribir nuevas canciones?

-Estamos superdescolocados en estos últimos tiempos, sobre todo políticamente, que es todo un lío; no solo en España, también internacionalmente. Nunca soñamos tener un presidente del mundo tan estrafalario como el que hay en Estados Unidos. Después también está la velocidad de la información. Hoy tenemos un exceso de información y poca oportunidad de contrastarla. Además, la tecnología nos desborda constantemente.

- Y ¿qué es el «casi» que está en su sitio? ¿Qué no ha cambiado de Víctor Manuel?

-Lo físico está en su sitio. Y lo que sigue en mí es el interés por las cosas, que no lo he perdido nunca. La intención de que entre la vida que nos rodea en las canciones y la mirada que tengo hacia la gente. Lo que he perdido es espontaneidad, lógicamente, con el paso del tiempo. Antes escribía una canción en cualquier lugar y ahora te vas endureciendo y te cuesta más trabajo cada vez.

-Esta vez en menos de dos meses compuso 24 canciones, un ritmo que no está mal.

-Sí, porque había estado diez años sin escribir canciones. El secreto es que yo no escribo canciones si no tengo a la vista un disco nuevo, salvo encargos. Lo que sí hago es tomar muchas notas en el teléfono, está lleno de notas literarias y musicales. Entonces, cuando me pongo a componer, voy escuchándolas y muchas se transforman en temas.

-Se ha caracterizado por su compromiso, ¿ahora es más difícil trasladarlo a las canciones?

-Sí, es difícil porque la difusión es muy escasa. Esto me lo digo yo a mí mismo pero, pese a ello, las hago; pero para un chaval que empieza es complicado.

-¿Por qué lo hace?

-Es cierto que hay una especie de ley mordaza que nos invita a no entrar en terrenos peligrosos, a no meternos en líos... Ahí está la prueba de que un juez empapele a un rapero por decir cuatro tonterías o a un cómico por hacer el tonto. Hay una cosa ahí que es tremenda para cualquier creador, para cualquiera que escriba, porque sabes que tienes ahí una amenaza cierta y nos coarta a todos a la hora de escribir, queramos o no.

-¿A usted también le coarta?

-A mí no, digo más a la gente que empieza o a la gente que tiene letras más extremas.

-Vuelve a hacer una canción sobre España. ¿Necesitaba actualizar «España camisa blanca de mi esperanza»?

-La España que yo cantaba hace 36 años no tiene nada que ver con la actual. Ahora hay más partidos políticos y menos posibilidades de entenderse que nunca porque este país se ha endurecido mucho y las políticas de pacto que había hace años son impensables ahora. Además, está el factor de Cataluña, alguien que decide saltarse la ley. Llama la atención que alguien, aunque esté rodeado de abogados y asesores, haga eso. También el brexit, que no haya economistas que no hayan previsto lo que podía pasar. Me sorprende que haya gente que se dedique a la política con tanta frivolidad para arrastrar a gente detrás con cosas que ellos saben que son inviables.

-También recuerda a los fusilados en «He cortado estas flores».

-Sí, porque no se restañan las heridas y no hay voluntad de hacerlo. Es una aberración porque no podemos ser el segundo país del mundo por número desaparecidos después de Camboya. No podemos estar todos los años apercibidos por la ONU para que desenterremos, identifiquemos y demos sepultura a toda esa gente.

-En «Elegir el rumbo» afirma: «No preguntes quién nos salvará, solo tienes que empezar a andar y elegir el rumbo». ¿Somos demasiado conformistas ahora?

-Somos demasiado conformistas, nos hemos reblandecido muchísimo. La riqueza, entre comillas, en la que podemos vivir produce eso también, que la gente no siente que tiene que luchar por lo suyo. Empeoramos muchísimo.

-Entonces, ahora son ya demasiados listos los que ya no saltan sin red, como usted decía en «Yo nací en el 53».

-Sí, la gente se esconde más.

«Si no conectara con otras generaciones ya no estaría cantando»

Víctor Manuel no teme que alguno de sus temas pueda molestar a alguien. «Cuando te haces mayor tienes inconvenientes pero también ventajas porque te puedes meter en lo que quieras».

-¿Hay algún tema que no se haya atrevido a abordar?

-No, la verdad es que no. He tocado tantos temas diferentes en las canciones, muchos de ellos que no se habían abordado antes, como Solo pienso en ti, Madre... Solo hay una canción que he escrito para este último trabajo que me pareció demasiado dramática para grabarla.

-¿Puede decir la temática?

-Es una madre que conviviendo con un hijo discapacitado de 60 años, decide darle veneno a él y después se lo toma ella, pero no muere.

-¿Cómo se mantiene la ilusión?

-Porque me gusta mucho cantar, estar encima del escenario y escribir canciones. Es una profesión única, yo se la recomiendo a todo el mundo pero parece que la gente no está dispuesta a escribir canciones ni a cantarlas.

-Muchos jóvenes lo intentan.

-Sí, pero cada vez es más complicado. Tienes más acceso a redes y mostrar tu repertorio, pero es más difícil de monetizar eso, que te sirva para vivir. Lo dramático es que hay mucha gente con talento que empieza o lleva años pero que tienen que tener un trabajo ajeno a la música.

-¿Ve a Rosalía más de 50 años sobre el escenario?

-No lo sé. Rosalía tiene muchísimo talento. Hace muchos años que la escucho. Me parece un talento maravilloso y se atreve a mezclar músicas y a hacer lo que está en la calle.

-Usted ha conectado con otras generaciones.

-Creo que he ido conectando con otras generaciones porque de no ser así ya no estaría cantando, porque la gente de mi generación ya hace años que sale poco de casa.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

«Somos demasiado conformistas, nos hemos reblandecido mucho»