La sonrisa de Scorsese, un icono en Asturias

El director estadounidense acuñó la imagen de los Premios Princesa de este año junto a los estimulantes mensajes de Sandel y Guillermoprieto para momentos difíciles de la historia

Martin Scorsese en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2018.
Martin Scorsese en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2018.

Cada edición de los Premios Princesa de Asturias acuña sus iconos, las efigies que quedan en la retina y marcan el calendario sentimental. Los 2018 serán los de Martin Scorsese, el cineasta que cualquier espectador del último medio siglo siente como ninguno, uno de los suyos. La panorámica sonrisa y las confesiones torrenciales de una mente experta en narrar con pasión los ambiguos bajos fondos de la moralidad y la violencia han quedado flotando sobre el resto del elenco, tan variado y estimulante como de costumbre.

Entre los que sí acudieron, destacaron con su adusta  presencia y su diverso concepto acerca de la épica y la lírica de la montaña Reinhold Meister y Krzystof Wielicki, el tipo de premiados que imponen, traen en la mochila poderosos relatos y dejan titulares para esculpir tan imborrables como las rutas que han abierto en las alturas. Otro explorador de rutas inéditas, estas hacia el pasado y los abismos del microuniverso genético, es Svante Pääbo, el paleobiólogo sueco que puede arrogarse el mérito de haber fundado una disciplina que esclarece un relato igualmente poderoso: el de los orígenes de la humanidad (e incluso sus precuelas).

Michael J. Sandel un superstar de filosofía mediática invitó muy oportunamente a los ciudadanos, en tiempos de amenazador simplismo, a «hacer preguntas difíciles sobre cómo debemos convivir en un momento en que la democracia se enfrenta a tiempos oscuros». Un discurso con el que armonizó a la perfección la combativa sabiduría periodística de Alma Guillermoprieto y su defensa de la prensa como « antídoto de las redes sociales con su inmediatez y su potenciación de la rabia» sobre el trasfondo de los asesinatos de periodistas que son también atributo de la oscuridad de los tiempos.

Los Princesa trajeron a otra mujer que ha contribuido a llevar claridad a territorios oscuros -los fondos oceánicos- y a defender su conservación. Sylvia Earle dejó constancia de sus proezas submarinas (y femeninas, en un mundo que bajo las aguas también es de machos). Quedan también en el panteón la solidaridad médica que llegó por aire a todo un continente gracias a AMREF Health Africa y el 'enigma Fred Vargas', con su protagonismo in absentia y una estridente polémica a cuenta de las declaraciones del otro Vargas príncipe de las Letras, inflamadas por eso que Guillermoprieto llama la «potenciación de la rabia» en el desolladero virtual.

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