«El regreso de Mary Poppins»: Vuelve la niñera mágica

sabela pillado

CULTURA

Mary Poppins vuelve a Londres para «arreglar» la vida de los Banks, ahora ya crecidos y agobiados por problemas de adultos

31 dic 2018 . Actualizado a las 08:09 h.

Muchos fuimos los niños que crecimos amparados bajo el paraguas volador de la niñera más mágica que uno se podría imaginar. Puro esplendor disneyniano con bailes, canciones, momentos de animación tradicional, y mensaje de paz y felicidad para toda la familia.

Corría 1964 cuando Mary Poppins se estrenó, y pronto los vientos hollywoodienses soplaron en otra dirección, con nuevas generaciones de directores que renegaron del cine tradicional y edulcorado y se pasaron al Nuevo Hollywood y su renovación temática y formal. Sin embargo, la magia de Mary Poppins siguió encandilando a niños década tras década, en sucesivas repeticiones televisivas de las tardes del fin de semana en las que, al ritmo de supercalifragilísticoespialidoso, uno entraba en los cuadros del parque, bailaba con deshollinadores por los tejados, u odiaba (ya por aquel entonces, qué precursora) a los malvados banqueros.

Apelando a la nostalgia, la historia retorna a nosotros en estos tiempos de oda al remake. Bajo un título tan original como El regreso de Mary Poppins, la susodicha vuelve a Londres -ahora inmerso en la Gran Depresión- para «arreglar» una vez más la vida de los niños Banks, unos Jane y Michael que han crecido y se hallan agobiados por problemas de la vida adulta. Rob Marshall, director solvente de musicales aunque sin conseguir nunca el estatus de «autor», no arriesga en absoluto, y repite casi al punto el desarrollo del original (guiños incluidos), con ligeras modificaciones por eso de no resultar una copia.