La odisea de Ucrania en Eurovisión

CULTURA

El conflicto con Rusia ensombrece una preselección que no deja de acumular polémicas. La última: el grupo Freedom Jazz rechaza representar al país tras la negativa de Maruv

27 feb 2019 . Actualizado a las 18:42 h.

Echando mano al refranero popular, si Ucrania montara un circo, tendría enanos de más de dos metros de alto. El país presencia ahora la enésima polémica política eurovisiva de este año. Después de que el viceprimer ministro de Italia, Matteo Salvini, criticara al representante de su país por ser de origen egipcio y de la enorme controversia derivada de que sea Israel el país anfitrión del festival este mayo (las normas establecen que sea el ganador del año anterior quien acoja el certamen), el conflicto entre Rusia y Ucrania se ha colado de lleno en la 64ª edición del Festival de Eurovisión.

Todo el revuelo comenzó la noche del sábado, cuando la cantante Maruv se alzaba con la victoria del Vidbir, programa dedicado a seleccionar al representante de Ucrania en Eurovisión, con su tema Siren Song. La artista partía como gran favorita y ya incluso se posicionaba en lo más alto de las casas de apuestas de cara al próximo mayo. Sin embargo, durante la gala ya se notaba la tensión, especialmente con preguntas a la artista totalmente alejadas del plano musical como «¿Crimea es Ucrania?». La cuestión se debía a que Maruv había actuado y preveía actuar en el futuro en Rusia, país con fuertes tensiones con Ucrania por el territorio de Crimea.

Ante esta situación, la televisión pública ucraniana, que tiene la última decisión sobre el representante del país en Eurovisión, rechazó confirmar la presencia de Maruv el próximo mayo en Tel Aviv. La artista hizo públicas las cláusulas del contrato desmesuradamente estricto que le pusieron sobre la mesa. Entre ellas se encontraban la obligación de que se hiciera responsable de todos los gastos, la «transferencia de los derechos de autor de la canción» o la «prohibición de hablar con periodistas sin el consentimiento de la cadena pública».