Steven Spielberg contra Netflix: no quiere el «streaming» en los premios Óscar

CULTURA

Matt Winkelmeyer | afp

El director planteará a la Academia un cambio en la normativa de las nominaciones. Considera que un buen telefilme se merece un Emmy, no un premio de Hollywood

04 mar 2019 . Actualizado a las 19:28 h.

Steven Spielberg no está ni un poco dispuesto a mover los marcos. Que el cine es cine -es oscuridad y es pantalla grande-, y el cine para televisión es eso mismo, televisión, tanto da que se consuma en un aparato con tubo o en una smart TV, en la tableta o en el mismísimo móvil. ¿Qué pintan ahora sus creadores compitiendo en la misma liga que aquellos que producen única y exclusivamente para salas de butacones de piel? ¿Qué hacen en Cannes y, sobre todo, con qué derecho pugnan en los Óscar, la batalla más disputada del sector? El cineasta, escéptico y enfadado, lo tiene muy claro: no quiere ni oír hablar de Netflix en los premios de Hollywood. Tan determinante es su postura que ya ha propuesto a la Junta de Gobernadores de la Academia, que se reunirá el próximo mes de abril y de la que él mismo forma parte, un cambio en la normativa de nominaciones.

Actualmente, para que una película sea elegible a los Óscar es necesario que se proyecte en cines de Nueva York y Los Ángeles durante al menos una semana. Si esta estancia mínima se alargase por norma -la baza que, al parecer, pretende jugar el purista director-, no solo el streaming se vería en un aprieto, también productoras con presupuestos contenidos y de habla extranjera. Según las reglas vigentes, aprobadas en el 2012, las cifras de taquilla no influyen en la selección de candidatas y no es requisito indispensable una ventana de exhibición exclusiva. Pero desde entonces, mucho han cambiado las cosas.

Spielberg no está solo. Le secundan en su postura otros grandes del sector como Nolan, Tarantino, Sofia Coppola o, más cerca, Pedro Almodóvar, quien hace un par de años manifestó como presidente del jurado de Cannes que no veía bien que la Palma de Oro se otorgase a un filme que, después, no iba a verse en cines. «No significa que no esté abierto a las nuevas tecnologías y a las oportunidades, pero mientras esté vivo voy a luchar por la capacidad de la hipnosis de una pantalla grande para el espectador».