«Vaya luna de miel», cuando Jess Franco anticipó a Spielberg

Recuperan un filme inédito del cineasta que adapta a Poe


Madrid / Colpisa

Durante años, se dio por inacabada. Separado en siete latas, el negativo de El escarabajo de oro, una de las películas inéditas del realizador Jesús Franco -más conocido como Jess Franco-, basada en el relato homónimo de Edgar Allan Poe, reposaba en el Centro de Conservación y Restauración de la Cinematografía de la Filmoteca Española. La sorpresa fue mayúscula cuando, al revisar el material de cara a la tesis doctoral que preparaba en torno al prolífico cineasta, Álex Mendíbil halló los títulos de crédito. Aquello solo podía significar una cosa: que la película estaba completa.

Un análisis en profundidad le llevó a corroborar que la cinta no solo estaba montada y con el sonido, sino que también llevaba un título algo menos sugerente: Vaya luna de miel. «No había copia en positivo, así que traté de convencer a la filmoteca de que era un título inédito y había que sacarlo adelante», cuenta. No le costó mucho. En realidad, Mendíbil llevaba ya un tiempo haciendo las veces de arqueólogo del celuloide.

Fruto de su labor, surgió Serie B, una iniciativa a través de la cual una vez al mes se exhiben obras marginales y ocultas de la cinematografía española en el Cine Doré, la sala que tiene la filmoteca. Pero entonces, ¿por qué se daba por hecho que estaba inacabada? «Es un misterio», explica Mendíbil. Un misterio al que además contribuía el cineasta, que daba múltiples versiones de lo sucedido y cuyas declaraciones «no siempre eran muy fiables», argumenta Mendíbil entre risas.

 En el laboratorio

«Lo que sí sabemos por otros investigadores es que no se estrenó nunca. Hemos encontrado una factura que indica que se mandó a un cine de Barcelona, pero no se registró el estreno, así que nunca se proyectó». Dice el experto que las latas provienen de Fotofilm, un laboratorio que cerró y cuyo material acabó llegando a la filmoteca. «Lo que solía pasar es que si el productor no pagaba, el laboratorio secuestraba las latas hasta que se estuviera al corriente de los pagos». Ni qué decir tiene que a Franco, realizador con alrededor de 185 títulos a sus espaldas, le pasó varias veces.

Tampoco se sabe qué llevó al director a cambiar el título de la cinta. «Podría haber sido una idea del productor, pero en este caso no lo parece porque coincide con el de una comedia de la RKO de los años cuarenta en la que participaba la Lina Romay original... Tiene que ser una de las bromas típicas de Jess», dice Mendíbil.

Protagonizada por la que fuera musa y esposa del realizador madrileño, el estudioso califica la película como «la comedia romántica de Jess Franco». La cinta pone el foco en Lina Romay, que encarna aquí a una atractiva cazafortunas que acaba seduciendo a un joven interpretado por Emilio Álvarez. Se casan y durante su luna de miel encuentran un papel en blanco. A partir de ese suceso, a la pareja comienza a perseguirles un montón de villanos hasta que descubren que en la hoja en blanco hay una suerte de mapa del tesoro dibujado con tinta invisible. Pronto emprenderán su búsqueda. «Es entonces -continúa Mendíbil- cuando la película se convierte en un filme de aventuras al estilo Indiana Jones. Muy barato, eso sí. Pero es curioso porque se adelantó al Arca perdida y tiene ese toque de serial de aventuras unido a la comedia romántica que luego realizaría Steven Spielberg».

 Rodaje en Portugal

Fechada en 1980, la película comenzó a rodarse en Portugal pero por alguna razón se acabó en distintas localizaciones del levante español. Antonio Mayans, actor fetiche del cineasta y su mano derecha durante muchos años, realiza un pequeño papel encarnando a uno de los villanos que al principio de la cinta está interpretado por un actor portugués. De hecho, fue el propio Mayans el que explicó la semana pasada, durante un pase, que el filme vuelve a mostrar la habilidad que Franco tenía para mezclar planos realizados en Portugal con contraplanos dirigidos en Elche o Alicante.

Cabe preguntarse en dónde se enmarca Vaya luna de miel dentro de la filmografía de Franco. «Es una película muy pequeña y barata, hecha muy rápido, pero también es una de las más divertidas. Y funciona como un ensayo para su etapa de los ochenta». ¿Habrá más joyas del realizador? «Seguro. Hemos visto ya cuatro o cinco títulos que por el número de latas creemos que podían estar casi acabadas», anota.

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