«No soy un intérprete de los que planean cada paso que da»

Chalamet da vida a un joven que desciende al infierno de la adicción en «Beautiful Boy»


Los Ángeles / Colpisa

Si hay un actor lanzado al estrellato es Timothée Chalamet. Su brillante actuación en Beautiful Boy: Siempre serás mi hijo, en su guerra contra la adicción al crack, lo revela como una de las sensaciones de su generación. La cinta está basada en la historia de David y Nic Sheff, que escribieron sus memorias en el libro homónimo. Nominado como mejor actor por su trabajo en la película Call Me By Your Name, Chalamet protagonizó también el filme Lady Bird junto a Saoirse Ronan. Más allá del cine, ha aparecido en varias obras de teatro, consiguiendo el premio Drama League Award por su papel en la obra de Patrick Stanley El hijo prodigo. También ha sido uno de los actores habituales de Homeland y tuvo un papel breve en el filme de Nolan Interstellar.

-¿Por qué esta película tras «Call Me By Your Name»?

-Es la mejor historia que encontré sobre mi mesa. He buceado en el mundo de las drogas, en la desconexión que existe entre el adicto y la gente que lo ama. Espero que se entienda que no queremos moralizar a nadie, la adicción es una enfermedad. Además, este filme es para mí la oportunidad de trabajar junto a Steve Carell, uno de mis actores favoritos y con Felix van Groeningen, que es un director sensacional.

-Su motivación con el guion...

-No soy un actor de los que planean cada paso que da, tengo que leer los guiones que me ofrecen, y buscar qué papeles rondan por la ciudad para pelear por ellos. Soy un actor que está empezando. Estoy sentado en el momento que vivo, saboreándolo.

-¿Es difícil esa transición entre papeles infantiles y otros adultos?

-Llevo muchos años trabajando, me gradué en un programa de teatro donde todos éramos muy conscientes de que la realidad de un actor es la de no trabajar.

-Su madre fue bailarina en Broadway y su padre trabaja para Unicef. ¿Les debe su carrera?

-Han sido siempre mi gran apoyo. Mi madre me ha acompañado a cientos de audiciones. Ellos me han animado a aprender idiomas, a tocar el piano, a mejorar.

-¿No cree que se somete a mucha presión? Está empezando.

-Me he acostumbrado a este ritmo, aunque debo confesar que sigo echando de menos esa sensación de pertenecer a un personaje como me ocurrió con Call Me By Your Name. Sigo el consejo de mi agente y recuerdo lo que dijo una vez Joaquin Phoenix: «No se trata de ponerse muchos sombreros, sino de alcanzar un determinado sentimiento». Esa ha sido, hasta ahora, mi experiencia como actor.

-¿Hay algo que le de miedo a la hora de interpretar?

-No. Tengo la suerte de haber ido a una escuela de arte dramático desde los 13 años. Me han enseñado a mostrar la mejor versión de uno mismo. Eso es lo mejor de la interpretación, cuando eres honesto y te abres a la posibilidad de ser vulnerable. A mí no me da ningún miedo mostrar mi sensibilidad. A mi edad es mucho más fácil mostrarme como un desvergonzado.

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