«Intento no ir al chiste fácil y, sobre todo, le doy libertad a los personajes»

Álvaro Díaz Lorenzo acaba de estrenar «Los Japón», su última comedia, con Dani Rovira y María León como protagonistas

M. F.
La Voz

El director de cine Álvaro Díaz Lorenzo (Madrid, 1977) atiende al teléfono desde una cafetería, con naturalidad, la misma que demuestra a lo largo de la entrevista y en su trayectoria cinematográfica. Y con comedia, su sello personal, la esencia de sus películas. A través del humor conecta con el espectador en su nueva película Los Japón, protagonizada por Dani Rovira y María León. Un relato costumbrista como su película más acreditada: Señor, dame paciencia (2017).

-Para alguien que se inicie en su cine, ¿cómo se definiría usted a sí mismo?

-Un director y un guionista al que le encanta la comedia, que es su género favorito, pero que siempre intenta tirar por el lado sentimental, porque soy muy de personajes, tratando de llegar a ellos con cariño.

-En «Los Japón», ¿qué particularidades encontrará el espectador?

-Aparte de que es una película que está basada en un hecho real, que fue la llegada de una expedición de Japón a Coria en 1614, es una fábula en la que Dani Rovira se convierte en emperador de Japón. Una especie de cuento en el que Dani Rovira, María León y sus hijos llegan a Japón con el fin de ser entrenados para ser emperadores.

-¿La comedia es el estilo más adecuado para conectar con el espectador a través de este tipo de relatos costumbristas?

-Creo que sí, porque al final con comedia, con sentido común, sin meterse con nadie, y con respeto puedes contarlo todo. En ese sentido, Los Japón se presta a eso, a reflejar el choque cultural, el día a día, los distintos tipos de comida, las costumbres.

-¿Cuál es su método para combatir los clichés en la comedia?

-Intento no ir al chiste fácil y, sobre, todo le doy libertad a los personajes, huyendo del «a, b, c» que todo el mundo hace. Procuro sorprender al espectador.

-Sin embargo, «Los Japón» presenta un cliché típico dentro de la comedia española: la historia de unos personajes que viajan a un lugar culturalmente diferente. ¿Por qué se sigue empleando esta fórmula?

-Se sigue empleado porque sigue funcionando. Yo creo que a la gente le gusta porque se ve reflejada. Yo nunca había ido a Japón y allí presencié las diferencias en los baños o que al comer ramen hacían mucho ruido. Cuando viví esas experiencias, las incorporé al guion. Como cuando fui al baño, le di a un botón y salió un chorro, que no me dio en la cara pero casi [risas]. Se lo conté a Dani y me dijo: «¡Vamos a meterlo!». Pero estoy contigo, mi próxima película, que ya está montada, no tiene nada que ver: es una comedia dramática. Como director no voy a hacer más películas de choques culturales porque ya estoy cansado, no solo como espectador sino como director y eso que solo he hecho una.

-La idea de «Los Japón» aflora de un hecho real. ¿Por qué la no-ficción triunfa en nuestros días?

-Porque al estar basada en hechos reales cuenta lo que pasó y al convertirlo en ficción, aprendes y te entretienes. Es una fórmula muy chula. Por ejemplo, a mí las películas históricas me encantan porque te informan, aprendes y te distraes. También por el morbo: ¿Qué pasó? ¿Cómo fue?

-Además del choque cultural, ¿qué experiencias de Japón trajo en la maleta?

-Muchas. La gente es muy educada y muy cariñosa. Al principio un poco más fría, porque son muy corteses pero a partir del segundo día se van abriendo. Y, luego, la comida, soy un gran fan de la comida japonesa. Por otra parte, para la película, poder poner la cámara en el cruce de Shibuya o en Harajuku me llena y hace que el filme crezca. También la experiencia de haber estado allí con todo el equipo y que se forme una familia, una experiencia impagable que te enriquece como persona. Es como un campamento de verano [risas].

-Tras el paso de los días y con los primeros resultados de recaudación, los cuales están siendo favorables, ¿qué impresiones guarda ahora de la película?

-La película está funcionando bien y a la gente le gusta, entonces satisfacción. Un trabajo bien hecho por todo el equipo: el arte de la película y el aspecto visual, el vestuario, la luz…

-En sus últimas declaraciones, ha asegurado que a la embajada de Japón no le gustaron ideas de la película como que el emperador del país falleciera sin descendencia. ¿Cómo se combaten las críticas en un mundo tan conectado y con gran capacidad de feedback?

-Yo las leo, no todas, y me hacen gracia. Partiendo de la base de que la comedia en España, sobre todo en los últimos 10 y 15 años, la critican. Por ejemplo, Ocho apellidos vascos, que fue la película más taquillera de la historia, la gente la critica y piensas: «¿Hemos visto la misma película? Si es súper graciosa». Yo lo llevo bien, las leo por encima, me río y ya está. No les hago mucho caso. Hay gente que se lo toma más personal pero yo tengo la piel muy dura, me lo tomo con humor.Una crítica fue muy graciosa, decía: «Es una película que no tiene gracia, un chiste no vale ni el 10% de la subvención, podían haber gastado el dinero en arreglar la carretera que va de Almería a no sé dónde…». [risas] Con esto me tengo que reír.

-Además de Dani Rovira y María León, participan otros actores como Antonio Dechent o el gran descubrimiento Ryo Matsumoto, entre muchos otros, ¿cómo se coordina un elenco amplio y con rasgos culturales diferentes?

-Cuando el actor ya ha pasado el casting o ha dado el sí, hablo con él y quedamos para comer. Una vez los dos solos, nos vamos conociendo. Luego, las semanas antes de grabar vuelvo a quedar con él, hablamos de lo que le gusta y no. Entonces, cuando llegamos al rodaje yo ya tengo una relación de cierta cordialidad con todos, para no llegar de repente y no conocer a nadie. Mi método, o mi truco por así decirlo, es ese. Darles confianza, confiar en ellos y darles libertad.

- Usted manifestó que fue como un sueño juntar a Dani Rovira y María León por primera vez en un rodaje. ¿Qué otros sueños le quedan por cumplir a Álvaro Díaz como director?

-Tengo muchas ganas de trabajar con Javier Gutiérrez, que me encanta, con Javier Cámara, Julián López. Tenía otro sueño que era trabajar con Victoria Abril y lo he cumplido en la película La Lista. Aunque el sueño es seguir haciendo cine porque hacer una película es un milagro.

- En su próxima película, «La Lista», ¿reiremos, lloraremos o ambas?

-Ambas [risas]. Las protagonistas, Victoria Abril, María León y Silvia Alonso son mujeres fuertes, vitalistas, luchadoras. Una de ellas afronta un cáncer de mama con optimismo, emprendiendo un viaje que rodamos en Tarifa, Marruecos o Sevilla. Es una película muy positiva, sobre las ganas de vivir y seguir para adelante. Las «protas» son ellas y esta vez los objetos, los que están ahí para el bien de ellas son los chicos.

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