«Historias de miedo para contar en la oscuridad», suculentas criaturas terroríficas

La película, con Guillermo del Toro entre sus guionistas y productores, conforma un producto redondo sin llegar a la excelencia por el inevitable recurso a algunos tópicos

Fotograma del filme «Historias de miedo para contar en la oscuridad»
Fotograma del filme «Historias de miedo para contar en la oscuridad»

Asusta de entrada que necesitaran seis guionistas -Dan Hageman, Kevin Hageman, Guillermo del Toro, John August, Marcus Dunstan y Patrick Melton- para adaptar a la gran pantalla los relatos que el narrador y periodista estadounidense Alvin Schwartz (1927-1992) escribió entre 1981 y 1991, y que ya son parte de la mayúscula literatura de terror. Lo que podría inducir a dificultades de producción, responde realmente a una puesta en común autoral -entre ellos el popular cineasta mexicano Guillermo del Toro, también en labores de producción- que, visto el resultado, les salió redonda aunque sin lograr la excelencia por resultar inevitable el recurso a algunos tópicos.

El género de terror está sometido a muchos riesgos por la polivalencia de su etiqueta. Se utiliza el calificativo gótico con demasiada ligereza, a no ser que prescindamos de su origen en el siglo XVIII francés y optemos por la variante del gótico californiano, arquitectura cuyo máximo exponente es la inquietante casa-mansión de Alan Bates en el filme hitchcockiano Psicosis, con la que guarda un cierto parecido la de Historias de miedo para contar en la oscuridad de finales del XIX, en donde los protagonistas hallan el manuscrito que se convertirá en una pesadilla y una amenaza para su existencia.

Fotograma del filme del director noruego André Øvredal «Historias de miedo para contar en la oscuridad»
Fotograma del filme del director noruego André Øvredal «Historias de miedo para contar en la oscuridad»

Detengámonos aquí para evitar caer en la tentación del spoiler, pero más allá de arrancar en la noche de Halloween con un variopinto grupo de adolescentes en los que despunta una aspirante a escritora, el filme del director noruego André Øvredal reluce en la suculenta resolución visual de las criaturas que les persiguen, en la atmósfera y en el diseño de producción, con un tono que cabalga entre los años setenta y ochenta del pasado siglo, un tiempo en especial afortunado para las películas de terror y sus periferias.

Es ahí, en el miedo, en donde la cinta se queda corta más allá de algunas escenas inquietantes y en los anotados monstruos que se les aparecen a los protagonistas. El añadido coyuntural de referencias a la vigente discriminación trumpiana hacia los latinos -estamos a finales de los 60, cuando la guerra del Vietnam se recrudecía- le descuenta barniz palomitero para mudarla parcialmente al espacio de la propuesta también adulta. Si la angustia motivada por un peligro es obligada en el género, aquí Øvredal se queda corto porque no transmite inquietud, aunque si deja poso de artefacto honesto gracias a las sugerentes imágenes que trufan la trama.

«SCARY STORIES TO TELL IN THE DARK»

Canadá, EE.UU., 2019.

Director: André Øvredal.

Intérpretes: Zoe Margaret Colletti, Michael Garza, Austin Zajur, Gil Bellows, Dean Norris, Javier Botet.

Productor: Guillermo del Toro

Terror.

111 minutos.

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