Venecia / E. La Voz

Esta Mostra y su jurado presidido por la argentina Lucrecia Martel rindieron ayer un enorme servicio al cine de coraje al atreverse a premiar un filme magnífico, tenebrista y subversivo, Joker, del norteamericano Todd Phillips, sin duda, el mejor de todos los vistos en el festival. Un reconocimiento a una película colosal pero que -por la fuerza de algunos sobreentendidos, como el que parece vetar que una producción norteamericana de gran presupuesto y que toca tangencialmente el género malhadado de los superhéroes- sea digna del mayor reconocimiento artístico. Pero es que Joker es algo bien diferente, como obra a contracorriente.

Es la de Phillips -que ya demostró su poder transgresor de quilates en Resacón en Las Vegas- una enmienda a la totalidad ante la indigestión del universo Marvel que lleva al colapso la infantilización de las pantallas. Por eso es seguro que generará rechazo en la troupe integrista adoradora de los músculos de cómic hecho metal. Porque el Joker de Phillips y de Joaquin Phoenix es carnal hasta el extremo. Carne trémula que ahonda en temas como la marginalidad, la locura engendrada en un sistema deshumanizado. Y es cine emancipatorio que llama a la rebelión ante el embrutecimiento de masas de la sociedad del espectáculo. Hay en este filme perturbador algo más que ecos del Scorsese de Taxi Driver y de El rey de la comedia. Y Phoenix alcanza tal nivel de concreción expresiva en ese antihéroe deshabitado, ese ser al que vemos transitar del Cándido de Voltaire al Travis Bickle scorsesiano, que hay que considerarlo coautor de este viaje al fin de la noche o del plató sórdido donde el circo mediático (como en otra obra anticipatoria, el Network de Lumet) ofrece su catarsis en la representación de la muerte en directo.

La actriz Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski, recoge, junto a los productores Luca Barbareschi y Alain Goldman, el León de Plata
La actriz Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski, recoge, junto a los productores Luca Barbareschi y Alain Goldman, el León de Plata

El pulso ganado por Martel

El León de Oro para Joker hay que verlo como un duro pulso ganado final y felizmente por Lucrecia Martel, quien habría logrado relegar al filme de Roman Polanski a la plata del Gran Premio del Jurado. Durante estos días ha sido tan grande la presión de buena parte de la opinión para hacer ganador absoluto a Polanski que se adivinan los fuegos cruzados para evitar que el franco-polaco triunfase. Porque lo que parecía querer premiarse con él era un desafío ajeno a las calidades reales y escasas de su cinta El oficial y el espía, que es una antigualla académica, un cachivache que, además, se sirve con dudosa ética del caso Dreyfus y del antisemitismo que llevó a la aniquilación a seis millones de personas para situarlo -en un plano subliminal- al mismo nivel que la peripecia judicial de Polanski.

El premio al mejor director para el sueco Roy Andersson se siente tan inatacable como su hermosa concepción del cine: sus planos fijos con tableaux vivants en los que fluye la comicidad o la tristeza, el gag cómico finísimo o el retrovisor sobre el pasado, con Hitler temblando en su búnker o los alemanes derrotados en Siberia. Andersson ganó el León de Oro en el 2014 y con About endlessness ve de nuevo reconocida su noble y lúcida construcción de retablos que depuran la mirada.

El premio de interpretación para la francesa Ariane Ascaride por Gloria Mundi es una forma de reconocer lo que ella, su director y pareja en la vida real, Robert Guédiguian?, y su cuadro de actores hermanados, construyen desde hace un cuarto de siglo: poetizar de un modo básico pero honesto el descalabro de los ideales de un socialismo crepuscular, rendido a los pies de la uberización de la economía y la antropofagia de los nuevos líderes mundiales.

Que el italiano Luca Marinelli sea el mejor actor por su Martin Eden me genera el mismo desagrado que su personaje, que va de nietzscheano rebelde pero no es otra cosa que una derivación del D’Annunzio mussoliniano que, sorprendentemente, fascinó a buena parte de la crítica.

Phillips agradeció a Warner y a DC Comics que hubieran «salido de su zona de confort»

Todd Phillips agradeció, al recoger su león de Oro, tanto a Warner como a DC Comics, su atrevimiento y que hubieran «salido de su zona de confort». Posteriormente, ya en la rueda de prensa, el cineasta admitió que se toparon «muchas resistencias» a la hora de sacar adelante este proyecto y que por ello se sienten aún más orgullosos. «Espero que el filme conecte con todo tipo de gente, no quiero etiquetarlo pero puedo decir que comparto la visión de la presidenta del jurado», añadió el autor en referencia a la clave política en que había interpretado su obra. La realizadora argentina Lucrecia Martel elogió a Phillips porque transformó un tema de superhéroes «en una película con gran derecho a estar en el gran cine». Así, valoró como «remarcable» que la industria haya asumido «riesgos» con este Joker, en el que «el enemigo no es un hombre sino el sistema». «La cinta me parece muy valiosa hoy no solo para EE.UU. sino para todo el mundo», señaló para después ensalzar la maestría del director.

Marta Nieto, posando con la estatuilla que la acredita como la mejor actriz de la sección Horizontes de la 76.ª Mostra
Marta Nieto, posando con la estatuilla que la acredita como la mejor actriz de la sección Horizontes de la 76.ª Mostra

Marta Nieto, mejor actriz en Horizontes

Del resto de premios del palmarés creo que es imperdonable dejar fuera a la magnífica Ad Astra de James Gray, con Brad Pitt en la ingravidez del espanto y la búsqueda del padre devenido espectro. No veo descabellado otorgar el mejor guion a Yonfan, el director hongkonés que se pasa a la animación con N.º 7 Cherry Lane y se permite muy libres guiños cinéfilos a Simone Signoret o a Won-Kar wai. Y, de paso, avisa de su temor ante el coloso chino a punto de devorar el espléndido aislamiento de Hong Kong.

El Premio del Jurado para La mafia ya no es lo que era, de Franco Maresco, es de tan mal gusto como la película, en la que el realizador redunda en convertir a un productor de canzonetistas del género neomelódico, entertainer de Cosa Nostra, en personaje cómico muy celebrado por los colegas italianos. Y dar algo -lo que sea- al engendro lacrimógeno australiano Babyteeth, aunque sea la palmada paternalista a Toby Wallace como mejor actor joven, me parece de más.

Sí contiene una justicia poética el reconocimiento a la actriz española Marta Nieto, protagonista absoluta de Madre, de Rodrigo Sorogoyen. Aunque sea solamente porque ella es la única que se mantiene en pie ante el vendaval de malas decisiones de su director. Y porque se intuye que soportar el egotrip playero de Sorogoyen es tarea de agonista.

Mick Jagger posa en la alfombra roja de Venecia, adonde llegó para presentar el filme «The Burnt Orange Heresy», en el que trabaja como actor
Mick Jagger posa en la alfombra roja de Venecia, adonde llegó para presentar el filme «The Burnt Orange Heresy», en el que trabaja como actor

Mick Jagger cerró la 76.ª Mostra con un mensaje de apoyo a los jóvenes que luchan por el planeta

Los jóvenes que exigen en todo el mundo medidas contra el cambio climático pueden contar con el apoyo del roquero Mick Jagger: «Estoy con ellos», proclamó al cerrar la Mostra de Venecia con su último trabajo como actor. Sus palabras llegaron en el momento en que cientos de activistas ocupaban la alfombra roja del festival para reclamar una mayor atención al clima: «Estoy feliz de que lo hagan, ellos heredarán el planeta», dijo. El cantante de los Stones arremetió contra las políticas de Donald Trump, aunque, según recoge Efe, sin mencionarlo.

 

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Grandioso León de Oro del coraje para la oscura y subversiva película «Joker»