Jamaica busca sus tesoros en Londres

La isla reclama la devolución de dos tallas taínas de hace cinco siglos


Bogotá

Hace unos cinco siglos, un artesano taíno, habitante de la actual Jamaica, quiso representar en madera a Boiyanel, la diosa de la lluvia. Y lo hizo. La estatuilla fue encontrada centenares de años después en una excavación dirigida por las nuevas autoridades británicas que mandaban en la colonia caribeña.

La pieza pasó más tarde a formar parte del patrimonio de William Ockleford, coleccionista y comerciante de arte etnográfico y armas y armaduras europeas; y más tarde inició, a principios del siglo XX, un largo viaje trasatlántico. El destino: el flamante Museo Británico, segundo hogar de tesoros llegados de medio mundo.

Un siglo después, el Gobierno jamaicano reclama su devolución. «Para nosotros no tienen precio, son significativos para la historia de Jamaica y pertenecen a nuestro pueblo», señaló la ministra de Cultura, Olivia Grange. «Ni siquiera están en exposición», lamentó.

Grange habla en plural porque, además de la estatuilla de Boiyanel, las autoridades isleñas exigen a las británicas una talla que representa un espíritu mitad hombre mitad pájaro y que fue hallado en 1792.

La isla caribeña inicia así una dura batalla para la vuelta a casa de sus tesoros. Será larga: Grecia lleva décadas exigiendo la devolución de los frisos del Partenón, entre otros objetos, a lo que el Museo Británico siempre se ha negado. Etiopía y los moradores de la isla de Pascua también han pedido también sus tesoros, sin éxito.

«Los objetos que estamos reclamando son considerados el germen de nuestro patrimonio cultural, y su retorno físico forma parte de los sacrosantos derechos y herencia de nuestro pueblo», comenta Jahlani Niaaj, experto en cultura jamaicana.

«Como resultado del impacto de las colonizaciones británica y española, Jamaica tiene muy poca evidencia humana, arqueológica o cultural de sus primeros habitantes. El imperativo moral para deshacer esos genocidios históricos es aceptar el principio de reparaciones, y en su nivel más básico ese principio implica aceptar la repatriación de objetos robados de antiguos territorios capturados», cree Niaah.

El Museo Británico niega haber recibido comunicación oficial alguna de Jamaica, según informó al diario The Guardian.

Para rebatir a la ministra jamaicana, la institución cultural inglesa señaló que «dos objetos taínos, una figura y un escabel, fueron expuestos al público en la galería de la Iluminación desde el 2009», y que incluso se exhibieron en cinco países, entre ellos España, donde fueron vistos por un millón de personas.

La devolución de los tesoros que guarda el British ha vuelto a saltar a la palestra tras la publicación de un informe encargado por el presidente francés, Emmanuel Macron que aconseja la repatriación de los objetos obtenidos sin el consentimiento de los países de origen.

«Esta es una confrontación innecesaria y uno esperaría que la dignidad británica y su civismo impidieran poner objeciones a la reclamación de la propiedad», reflexiona el profesor Niaah.

«Finalizados y lejanos deberían quedar los días en que los antiguos grandes poderes tenían la audacia de alardear y mostrar sus trofeos capturados y robados en todo el mundo, en palacios y museos. Algunos están lentamente llegando a esa conclusión, pero nadie está dándose prisa para devolver el legado robado», lamenta Jahlani Niaah.

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