David Lagercrantz: «He dado a Lisbeth un toque más de oscuridad y un cierto atisbo de duda»

Con la novela «La chica que vivió dos veces», el escritor sueco pone fin a la trilogía con la que continuó la serie «Millennium» de Stieg Larsson

El escritor sueco David Lagercrantz, retatado en Barcelona, en donde asistió recientemente a la semana del libro en catalán y presentó la última entrega de la serie «Millennium», «La chica que vivió dos veces»
El escritor sueco David Lagercrantz, retatado en Barcelona, en donde asistió recientemente a la semana del libro en catalán y presentó la última entrega de la serie «Millennium», «La chica que vivió dos veces»

Al periodista y escritor sueco David Lagercrantz (Solna, 1962) le hicieron un encargo tan interesante como cargado de trampas: continuar una de las sagas literarias de más éxito, la trilogía Millennium del fallecido Stieg Larsson, de la que ya se han vendido cien millones de libros en todo el mundo. Su bagaje literario se circunscribía a un libro sobre el aventurero sueco Göran Kropp y su conquista del Everest, la biografía del futbolista Zlatan Ibrahimovic y una novela inspirada en el genio matemático Alan Turing.

Lagercrantz aceptó el reto de dar continuidad a la serie que rompió esquemas y revolucionó el género negro. «Lo hice con una auténtica pasión, me poseyó una especie de fiebre, de amor por la obra de Larsson y por sus personajes, sobre todo Lisbeth». La tarea ha llegado a su fin con La chica que vivió dos veces (como las anteriores novelas, publicada por Destino), que cierra su propia trilogía con Lisbeth Salander como gran protagonista.

-¿Cómo valora la experiencia de continuar el trabajo de Larsson?

-Me siento satisfecho. A lo largo del proceso tuve miedo a fallar, presión por estar a la altura, y ahora está claro que lo hice. Hice este trabajo y las creaciones originales de Larsson se han beneficiado. Eso me produce gran satisfacción. Y yo soy mejor escritor que antes. Para mí resultaba fundamental no tener miedo, no podía limitarme a copiar su estilo, habría sido absurdo, lo importante era lograr una fusión entre la herencia de Larsson y algo propio, y creo que lo logré. A mí, por ejemplo, la violencia no me interesa, prefiero basar el suspense en un enigma más intelectual.

-¿Qué le ha sido más difícil?

-Además de la presión por estar a la altura y la tormenta mediática que rodeó el lanzamiento de mi primer libro, el hecho de que, literariamente, Lisbeth es un personaje muy difícil de representar desde un punto de vista introspectivo. No es alguien que se deje llevar por los sentimientos, sino una persona que lucha y actúa. Era importante encontrar escenas que le dieran vida.

-¿En qué se diferencian sus novelas de la serie de las de Larsson?

-Ahora que la serie llegó a su fin, o al menos mi contribución, las diferencias y similitudes se comentan continuamente. Espero haber profundizado en los personajes y amplificado la mitología en torno a Lisbeth Salander. Creo que he hecho a Mikael Blomkvist un poco más vulnerable, más sensible, más parecido a mí, y a Lisbeth incluso más oscura, quizá más solitaria, y he indagado en su infancia, lo que deja claro que es una chica terriblemente traumatizada. Me he permitido el lujo de cambiar tanto a Lisbeth como a Mikael, esa ha sido la huella que he dejado en la serie.

-¿Por qué concluye su tarea? ¿La serie no daba más de sí?

-Siempre me ha aterrorizado el estancamiento. Como autor, necesito desafíos para renovarme. Mi pasión por escribir en el universo Millennium estaba llegando a su fin. Sería una pena convertir su escritura en una rutina. Tengo un profundo respeto por los autores que permanecen en el mismo género escribiendo veinte libros en la misma serie, pero sinceramente no veo cómo pueden mantener su espíritu y sus ganas.

-¿Cómo definiría su Lisbeth?

-Le he dado un toque más de oscuridad. También muchas vueltas al trauma que sufrió y en cómo debió afectarla y cómo le ha perseguido. Por primera vez, en esta última novela de la serie le he añadido cierto punto de vulnerabilidad, o al menos cierto atisbo de duda.

«Siempre se me dio bien meterme en la piel de otros personajes»

Para David Lagercrantz, «Lisbeth cambió la novela negra, en la que las mujeres eran en su mayoría víctimas que necesitaban tener un hombre a su lado que las protegieran, ella es un modelo para las mujeres jóvenes, una especie de cowboy con valores feministas».

-Como Batman, no se sabe si actúa solo por venganza.

-Es una comparación muy interesante, porque existen paralelismos entre ella y el Batman de Christopher Nolan. Los dos tienen un pasado tenebroso, pero no se han dejado derrotar por él. Lo que la motiva es la venganza por la violencia que ejerció su padre sobre su madre, pero fundamentalmente le mueve la justicia.

-¿Qué tiene que ver Lisbeth con Turing o Zlatan Ibrahimovic?

-Lisbeth es una persona extraña que, gracias a ser una marginada, lleva a cabo algo nuevo y diferente, como Turing o Ibrahimovic. Creo que los herederos de Larsson me eligieron porque siempre se me dio bien meterme en la piel de otros personajes, como con Turing e Ibrahimovic. Pero lo decisivo fue la pasión que vieron en mí.

-Su opinión sobre Larsson...

-Para ser honesto, no conocía mucho sobre Larsson. Aunque, por supuesto, había leído sus libros.

-¿Tienen ideología política sus novelas?, ¿como la de Larsson?

-Diría que sí. Siempre soñé crear una novela en que representara todos los estratos de la sociedad, desde el más bajo hasta el poder total. Y lo cumplí en La chica que vivió dos veces. Stieg y yo compartimos, con nuestras diferencias, la forma en que vemos la sociedad. Compartimos la pasión por el periodismo y la lucha contra la intolerancia y el racismo.

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