José Luis Garci: «He rodado una serie B, pero no una película menor»

El cineasta asturiano ha estrenado «El crack cero», su última película, con buenas críticas

José Luis Garci, con el Muro al fondo
José Luis Garci, con el Muro al fondo

Garci ha vuelto al cine tras varios años sin rodar. Lo ha hecho con «El crack cero», una nueva incursión en su mundo propio, de cine del viejo Hollywood, de sus referencias cinéfilas. Un «noir» de serie B, inconfudiblemente Garci. Se confiesa asturiano hasta la médula y revela que se niega a hacer casting a sus actores: lo considera un desprecio. 

-Su película, ‘El crack cero’, está teniendo muy buenas críticas ¿Se lo esperaba?

-La verdad es que no lo sé muy bien, porque no he podido ver absolutamente nada. Estamos metidos en plena promoción, de verdad, no me ha dado tiempo de leer nada. Y luego como yo no tengo internet, ni redes sociales, ni cosas de esas, pues, como comprenderás, tampoco he sabido nada. Tendrán que pasármelo a papel, sino será difícil que me llegue.

-Tras el preestreno en los cines Capitol, ¿qué sensación tiene?

 Hemos hecho pases previos para críticos, prensa, diversos medios, pero esto no sirve para saber cómo va a funcionar la película. Y el preestreno, tampoco, la mayoría son amigos míos, de los técnicos, de los actores. Habrá que esperar a que llegue a las salas.

-Califica el filme como «un noir de Serie B»,  pero lo que se oye, y con lo que coincido absolutamente, es que es la vuelta a la gran pantalla del mejor Garci.

-Sí, yo creo que es eso. He filmado, más o menos, como en otras películas. Es difícil que yo lo sepa, pero, no lo sé, soy el menos capacitado para saber estas cosas. Sí creo, lo he escrito y lo asumo, que es una película B. Hemos rodados en cinco semanas y con poco presupuesto, pero esto no quiere decir que considere que es una película menor. Me he movido en un territorio B, esto no es peyorativo.

-Ha rodado con un equipo de gente nueva, todos mucho más jóvenes ¿Cómo ha sido?

-Ha sido como si hubiese triunfado por vez primera, o segunda, el romance entre mayo y diciembre. De esto sólo tenemos un antecedente claro, que fue el de Gary Cooper y Audrey Hepburn en Ariane. Él era diciembre y ella era mayo, en este caso, yo era diciembre y el equipo nuevo y joven era mayo. Hemos tenido una relación estupenda, entre alguien analógico como yo, con gente mucho más moderna. He tenido la suerte, como decía Howard Hawks, de  juntarme con gentuza de la buena

-La película se ha rodado a la vieja usanza, de forma totalmente analógica.

-Ya te digo que yo soy totalmente analógico, no tengo móvil, no uso internet. Todo el equipo ha entendido, antes de empezar a rodar, que no vamos a hacer una película con drones, cabezas calientes, ni cosas de esas. Una película al viejo estilo de Hollywood. Yo me pasé diez años hablando de lo bueno que era ese cine clásico americano, espero no haber defraudado a todos aquellos que nos seguían en Qué grande es el cine, y que los que vean la película se reencuentren con ese cine.

- ¿Y el rodar en blanco y negro?

- El blanco y negro aporta una atmósfera, todas las películas negras, que antes llamábamos y no negras, tienen un tono único, especial, y eso se logra con el blanco y negro. Al rodar así se captan mucho mejor la calidad de la ropa, los tejidos; también la luz, crea una sensación perfecta entra la luz y la sombra. Le da una atmósfera, una pátina especial. He querido hacer una fotografía que conforte, que te instalas en ella y te echa los brazos al cuello. El blanco y negro es toda una declaración de principios de lo que quieres contar, como las películas de antes.

-Esta película la hizo por insistencia, entre otros muchos, pero especialmente, de la viuda de Landa y su familia.

-La película surgió, no por insistencia. Surgió todo en una cena. Luego ha habido una serie de circunstancias que se han ido uniendo. Se habló en Cowboys. Víctor Clavijo me comentó, él iba a ser Areta, pero luego tenía otros compromisos y llamé a Carlos Santos. Ha ido surgiendo todo.

-Todos están muy bien, pero lo de Carlos Santos es brutal. ¿Qué cree que le parecería a Landa? ¿Y a su familia?

-Le llamé para que viniera a mi despacho, y cuando entró ya le salude: «Hola, Areta. Qué tal está?» Yo creo que le gustaría mucho. Ten en cuenta que ambos venían de hacer comedia, Alfredo en las películas y Carlos con ese personaje muy feliz y conocido de Pobedilla. Los dos son personajes que pueden enfrentarse a cualquier tipo de interpretación, recuerda que Carlos Santos gana el Goya por su interpretación en El hombre de las mil caras, no había ningún problema. Creo que Alfredo nos ha echado una mano desde ahí arriba, ha habido una especie de transmigración de almas. Los propios hijos le dijeron a Carlos que hubo momentos que les recordaba a su padre, cosa que le emocionó mucho, se le saltaron las lágrimas.

- Usted no hace casting.

-Nunca. No hago ninguna prueba, es un desprecio a los actores. Un director, quien se dedique a esto tiene que saber como trabajan las actores y cuál es el más adecuado para cada papel.

-Tras unos cuantos años sin rodar, ¿cómo se sintió al volver? ¿Le costó mucho coger el ritmo?

- La verdad es que nada, tuve la sensación contraria, como si no lo hubiese dejado nunca. Empezamos el rodaje como siempre empiezo, por los planos más fáciles. Ha sido como siempre, todo muy natural y sencillo.

-Tuvo algunos problemas con ciertos permisos para rodar.

-Sí, en el Retiro. Cuando estaba Carmena no nos autorizó a grabar allí.

- Había asegurado que nunca más volvería a hacer cine, y aquí está. ¿Volveremos a verle con su bufanda roja detrás de una cámara?

- No me atrevo a decir nada, no lo sé. Lo veo difícil, pero no sé. Ya soy una persona fatigable, no infatigable como era hace unos años, y podía pelear sin descanso. Hacer una película cuesta mucho, no es una cosa sencilla, lo más fácil, lo sencillo, es lo que se ve a simple vista: escribir el guión, rodar, montar. Lo otro, buscar la financiación, es lo más costoso y a mí me pilla ya fatigado.

-Siempre escribe sus guiones a cuatro manos, ¿qué tal esta vez con Javier Muñoz?

- Pues muy bien. Desde que empecé siempre a cuatro manos, primero fue con Sinde, luego  con Horacio Valcárcel muchos años, y ahora con Javier. La experiencia ha sido muy buena, fantástica. Si surgiese una nueva posibilidad sería con él.

-Vemos en ‘El crack cero’ multitud de referencias autobiográficas, todas sus querencias que escribió Luis Herrero en el prólogo de Las mejores películas de nuestra de vida: cine, copas, libros, fútbol, amor, humor, noche, mujer, calor, arte, la amistad y el boxeo. Hace un homenaje a su gran amigo Manolo Alcántara, están los cuadros de su padre, la radio y Asturias, su querida Asturias, siempre presente. 

- Al final voy a acabar siendo un autor, mira tú por donde, que no estaba previsto. Sí, es cierto, pero se van poniendo porque surgen. Cuando Areta prepara un Dry Martini y dice que es «un puñal disuelto», frase acuñada por Alcántara, quise rendirle ese pequeño homenaje. Además, pude decírselo a Manolo, cuando grabamos esa escena, que fue un 14 de diciembre, aún estaba, Manolo falleció después, en marzo. Las cosas van saliendo, nunca hago nada con pretensión de autoría ni nada eso. Yo creo que es verdad lo que decían los cineastas americanos que yo tanto admiro, y es que cuando sale algo bueno nunca sabes el porqué. 

-En su libro A este lado del gallinero afirma que el declive del cine comenzó cuando se eliminaron las cortinas. ¿Qué opina del cine actual?

- Pues no sé qué decir, sería un poco impostor, no sé cómo está el cine de ahora. El cine de ahora es Netflix, por supuesto que sigue habiendo salas, pero cada vez menos, el cine ahora se ve en casa. Hace años que no sigo la actualidad del cine, que no leo Cahiers du cinema o Cinemanía o Fotogramas, hablo de décadas. No lo sigo, veo las películas puntuales, pero hay muchas películas que no me gustan, el problema no es suyo ni de la crítica, el problema es mío. No estoy puesto en lo que se lleva, me gustan otro tipo de películas.

-¿Qué ha visto que le haya gustado?

- Pues Downton Abbey me ha gustado mucho. Tiene un guión extraordinario, con grandes diálogos, una gran fotografía, grandes interpretaciones. Me gusta el cine antiguo, lo de ahora no lo quiero juzgar, pero digo que no me gusta. No me gustó nada la nueva de Tarantino, y eso que soy Tarantiniano desde la primera ola, pero, en esta ocasión, no me ha gustado nada.

- ¿Ve series?

- Me gustó mucho Chernobyl y una que se llama Ray Donovan.

-¿Con cuál de sus facetas se siente más identificado? Porque hay un solo Garci, pero muy polifacético. Es usted director de cine, escritor, Umbral decía que escribe aún mejor que hace cine, editor,  está en la radio hablando de infinidad de temas.

- Mis amigos cineastas siempre me han dicho que soy mucho mejor escritor que cineasta, y mis amigos escritores que soy mucho mejor cineasta que escritor. Pues con todo, aunque ya te he dicho, me he sentido muy cómodo volviendo a rodar.

- ¿Cómo es la vida sin móvil?

- Estupenda, la recomiendo. La vida sin móvil es magnífica.

- ¿Cuál ha sido su mejor Dry Martini?

- En casa de Alfredo Landa, los hacía muy bien. Recuerdo noches en las que se hacía de día, teníamos charlas interminables con Eduardo Torres-Dulce y Manolo Alcántara

- Volverá pronto por Asturias?

- La mayoría de amigos con los que iba yo a Asturias ya no están: Juan Cueto, Juan José Plans, Quini, José Manuel Fernández. De mi familia asturiana, mi padre era de Gijón, ya no queda nadie. Cada vez hay menos motivos para ir, para charlar, para comer. Últimamente he podido ir con la COPE. Ya no soy jurado de los Premios Princesa de Asturias, lo he sido durante muchos años, pero ahora ya no. La verdad es que cada vez voy menos.

- Hace un tiempo presentó una propuesta de serie a la TPA sobre asturianos ilustres. ¿En qué ha quedado el proyecto?

- Presenté una serie a la televisión de Asturias sobre asturianos ilustres. Consistía en hacer unas películas de una hora y media sobre cada uno de ellos. Sobre Sabino Fernandez Campo, sobre Quini, sobre Arturo Fernández, sobre Corín Tellado, sobre Gil Parrondo, sobre Severo Ochoa y demás. Lo presentamos y nunca recibimos respuesta, ni siquiera fueron capaces de coger el teléfono y dar una respuesta: no podemos, no tenemos dinero, no nos interesa, lo que sea. No contestaron nunca de la TPA. Creo que hubiese sido una serie magnífica, podríamos prolongarla con más personajes. Yo creo que es algo interesante para la televisión pública asturiana, pero bueno.

- Háblenos de su Sporting.

- Lo veo todos los partidos, pero les veo indecisos, como si el equipo titular aún no estuviese cuajado. No veo una alineación clara, no los veo muy bien conjuntados. Le veo un equipo de 0-0, de empates. El equipo se viene abajo y se echa atrás, en El Molinón, sobretodo, tendrían que ser más agresivos. Está muy difícil subir, pero ojalá subiera, yo soy sportinguista desde que tengo uso de balón, desde que estaba ya en la playa de San Lorenzo con mi madre sacándome fotos. Quiero mucho a ese equipo, le he sacado en mis películas y José Manuel era como un hermano para mí.

- Es usted un rara avis, hijo adoptivo de Oviedo y de Gijón.

R- Me siento muy querido en toda Asturias. Yo soy fundamentalmente asturiano, ser hijo adoptivo de Oviedo y Gijón creo que soy el único, que estuvieron de acuerdo ambas ciudades por unanimidad. Yo me siento asturiano, quiero también que suba el Oviedo. He estado en Oviedo, he vivido en El Reconquista , he paseado por su calles, me encanta El Fontán. Tengo mucho cariño a  Oviedo, a Gijón, a Avilés, a toda Asturias, siempre me he encontrado muy bien por ahí. Me siento asturiano allá donde voy, y me gusta.

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