«El irlandés»: Scorsese, soberano del cine

miguel anxo fernández

CULTURA

El director firma su obra maestra, una soberbia película de quien ama el séptimo arte

23 nov 2019 . Actualizado a las 20:47 h.

Horas después, las imágenes servidas por Scorsese te acompañan, consciente de haber asistido a algo histórico: un cineasta que lo fue todo en el Nuevo Hollywood de los setenta, lo es ahora como autor en su dimensión más noble, y esperamos que se mantenga en su objetivo de reivindicar lo que llama «el riesgo […], la visión de conjunto de un artista individual», como escribía no hace mucho. El irlandés es, en mi modesta opinión, su obra maestra. Cada plano, cada escena, cada secuencia, transpira la visión de alguien que ama el cine, se formó degustando a los clásicos, cinéfilo tan lúcido como empedernido, a quien echaremos de menos el día que repliegue su silla de director (Dios no lo quiera porque entre dioses -lo es de la cámara- anda el juego). Escribía también que hay una preocupante indiferencia en el sector hacia el arte e incluso una actitud despreciativa ante la historia del cine. Es así y bien lo sabemos quienes impartimos aulas.

Lo que nos cuenta el ejemplar guion de Steven Zaillian es la peripecia de Frank Sheeran -ejecutor al servicio de la Mafia durante tres largas décadas, protegido del capo Russell Bufalino- y su especial relación con el poderoso líder sindical Jimmy Hoffa, aquel que «desapareció» en 1975. Más allá de la estructura y su excelencia formal, y más allá del riesgo que asume Scorsese (e incluso Netflix, que acudió en su auxilio ante el rechazo de las major) al afrontar un proyecto en las antípodas del entertainment, el filme desprende un fuerte aroma a cine mayúsculo que impregna la sala y su pantalla grande. Crean a este crítico: en el televisor será otra, soberbia sí, pero sin el halo de la sala oscura.

Scorsese renuncia al exhibicionismo de la violencia (apenas hay sangre) y saca a relucir temas como la conciencia, el perdón, la decadencia física, en suma, la vida que se apaga. Y por supuesto una Norteamérica cainita. El subgénero de mafiosos ya nunca será lo mismo. Es la película del año. Y si la Academia fuera honesta, le darían todos los Óscar y en especial uno conjunto para Pesci, De Niro y Pacino. Véanla, es puro cine.