Ana Duato: «Sin duda, Merche iría a las manifestaciones del 8M»

A principios del 2020 la veremos de nuevo en «Cuéntame». Un papel que confiesa pensaba que le «quedaba grande» y para el que se buscaba un físico «más español». Su familia en la serie es como una religión. Por eso no es de extrañar que su hijo, Miguel Bernardeu, haya seguido sus pasos y triunfe en «Élite»


«Vamos a dar que hablar con esta temporada». Es lo primero que me dice Ana Duato (Valencia, 1968) desde el set de grabación de Cuéntame, una serie que no aburre, porque como dice ella «es la vida y no te cansas de la vida». Además, la ficción de TVE siempre sorprende. Tanto que en la última temporada los espectadores se quedaron boquiabiertos al ver cómo el matrimonio Alcántara se derrumbaba. «Los guionistas están siendo muy valientes», comenta Ana, que afirma haber aprendido mucho de Merche, una mujer que al igual que ella cautiva con su dulzura y fortaleza.

-¿Pensaste en algún momento en dejar a Merche?

-¿Es que sabes lo que pasa? Que esto no funciona si te cansas. Llevamos 18 años y cada día somos más exigentes. Vamos siempre con toda la ilusión. Sería imposible hacerlo si nosotros no quisiéramos estar aquí, es una prioridad, es algo que ya forma parte de nuestra vida. Mi hijo de pequeño cuando le explicamos lo que era la religión terminó diciéndonos: ‘O sea que nuestra religión es Cuéntame’. Ja, ja, ja. Pues para nosotros sí.

-Veinte temporadas, ¿ha cambiado más tu vida o la de Merche?

-Merche ha cambiado mucho. Es una mujer que ha evolucionado muchísimo y que es pionera para su tiempo. Se enfrenta a crisis personales, profesionales, matrimoniales… Es es muy valiente.

-¿Qué has aprendido de ella?

-Pues es que Merche son muchas mujeres, entonces no aprendo solo de una, sino de muchas. Es una mujer que ha vivido unas circunstancias que yo no he vivido. Venía del pueblo con una educación muy básica, aunque luego ha estudiado mientras que otras mujeres no han podido y se han quedado con las ganas. Ha sacado a sus hijos adelante con mucho trabajo. De esa capacidad de superación y fortaleza que tiene Mercedes, Ana ha aprendido mucho.

-Viviste la gestación del proyecto desde el inicio e ibas a ser Paquita, no Merche.

-Tampoco iba a ser Paquita seguro. Iba a ser un personaje, pero no se sabía cuál. Merche no encajaba conmigo, además de por edad, porque por físico buscaban a una mujer como más española. Yo al ser rubia y de ojos claros no encajaba tanto, que no es cierto porque hay muchísimas mujeres rubias en España, pero se alejaba de lo que tenían en mente. A mí me daba mucho miedo porque lo veía un personaje muy grande para mí, pero después de hacer Severo Ochoa con Imanol Arias dijeron: ‘Pues es posible que Ana haga de una mujer más mayor’. Sobre todo la química que teníamos Imanol y yo les animó.

-Son muchos años, pero ¿cuál es tu temporada favorita?

-Siempre es la que estás grabando porque estás metida en ella y decimos: ‘Ahora va a ser la mejor’. Es como que parece que vamos a llegar al tope, pero luego hay mucho que contar, aunque parezca mentira. Pero es verdad que la de la etapa del cáncer fue muy especial para mí. Tuve la oportunidad de conocer a mujeres que habían superado esta enfermedad y aprendí muchísimo. Siempre recuerdo que una me decía que el cáncer había sido una escuela de vida porque ha tenido un antes y un después. Además, en aquella época era algo así como un tabú, como un castigo divino casi, y saber cómo la afrontaron en solitario, en la intimidad, fue una gran lección de vida para mí. Son unas heroínas.

-¿Te ha tocado de cerca esa enfermedad?

-Sí, desafortunadamente está tan extendida que te toca muy de cerca. Una de las cosas más bonitas que me ha pasado con esto es que luego algunas mujeres se acercaban a mí y me decían: ‘Todo lo que no he llorado por mí, lo voy a llorar por Merche’. Porque te tienes que hacer fuerte y seguir tu vida, que tus hijos no noten que estás mal y que me dijeran eso es muy bonito.

-Empieza la temporada con el drama de la separación, ¿cómo lo afrontas?

-Mercedes ha vivido una crisis personal en la que creo que ha demostrado mucha valentía enfrentándose a un momento de la vida que a muchas mujeres les ha podido pasar. Eso de ‘he entregado mi vida a mi familia, mis hijos, mi marido, y ¿ahora quién soy yo?’. Y en esa búsqueda se tropieza también con el pulso de su matrimonio. Es una mujer que tiene la capacidad de decir me paro aquí y me vuelvo a reconstruir. Y lo hace con la esperanza de construir algo mejor. Por eso digo que es muy valiente, porque en esos cambios se remueven los pilares de nuestra vida y haces daño a quien no quieres hacer daño, pero creo que esa búsqueda siempre es para mejor.

-Has dicho que todos estabais asustados con esa trama, ¿por qué?

-Sí, los guionistas están demostrando en estas últimas temporadas valentía. Estamos afrontando cosas creo que con la misión de remover y hacer reflexionar al espectador y crear un debate social sobre temas que nos atañen a todos y que son muy importantes. Eso es un gran reto para la serie.

-Antonio le ha sido infiel a Merche, ¿tú perdonarías una infidelidad?

-Nunca se sabe. No puedo llevar la trama a lo personal, pero creo que la capacidad de perdonar y amar es muy importante. Si hablamos de temas tan profundos y tan delicados no hay una respuesta clara ni un esto es así y es inamovible.

-Imanol confesó que en la intimidad se le ha escapado alguna vez un Merche, ¿a ti te ha pasado?

-La verdad, no lo sé, pero te llevas muchos de lo problemas a casa, por decirlo de alguna forma. Yo trabajo mucho en el día a día, entonces lo haces inspirándote en la calle, en las personas que conoces, en lo que ves en el teatro, en la tele, en conversaciones que escuchas… Yo me alimento de lo que sucede a mi alrededor. Lo bonito del actor es no quedarte en lo tuyo, sino llevarlo a lo que le pasa al resto de la humanidad. A mí me inspiran también las historias que leo para conectar con cosas que nos pasan a todos y ver que hay muchas formas de reaccionar ante una misma situación.

-Llevas muchos años trabajando con Imanol, ¿qué es él para ti?

-Como compañero es excepcional, es una persona creativa que constantemente alimenta el hacerlo cada día mejor, y luego es muy respetuoso y generoso con todo el mundo. A nivel personal, qué te diría yo, tiene un lugar en mi vida muy importante. Forma parte de mi vida como un hermano, como alguien de la familia.

-¿Los nervios siguen presentes o después de tantas temporadas se han ido?

-Siguen ahí y siempre que coincide la grabación con la emisión nos ponemos más nerviosos porque, claro, estás grabando y estás pendiente de si gustan las tramas o de qué pasa. Cuando grabas una temporada antes de empezar a emitir, siempre tienes más tranquilidad. No tienes la audiencia al día siguiente marcándote y trabajas con un poquito más de holgura.

-Toni ha tenido problemas con el terrorismo, Inés con las drogas, Carlitos con la cocaína. Seguro que tus hijos no te ha dado tanto lío.

-No. Ja, ja, ja. Pero Mercedes como todas las madres entiende que cada hijo es un mundo. Uno va actuando también de forma distinta porque también tú vas creciendo y creo que los hijos abren mucho la mente. Te modernizan, te actualizan, aunque hay bases y pilares de educación que son atemporales, sí que es verdad que las cosas van cambiando y tenemos que estar abiertos a esos cambios y aprender con nuestros hijos.

-¿Te ha ayudado el ser madre para afrontar esas situaciones en la serie?

-Claro, sin duda. Todas las experiencias que uno tiene en su vida ayudan. Yo acabo de hacer una escena con mi hija María y en ese momento veo también a mi hija María en la vida real. El amor con el que le dices las cosas, el cómo tratas de comprender lo que sabes que no están bien, pero piensas que los tiempos cambian y haces ese esfuerzo por entenderlos. Entonces claro, lo trasportas a tu vida. Aprendes de Merche, pero ella también se nutre de tu experiencia como madre.

-En la serie también vemos el machismo de esos años, ¿te costó como actriz entender algunas de esas situaciones?

-No, porque no hace falta haber vivido algo para comprender como actriz el sufrimiento de una mujer maltratada. Tú tienes la capacidad de entender los sentimientos que eso provoca. El tema de las mujeres maltratadas es superdelicado y es algo que siempre ha existido. Desafortunadamente este año ya llevamos una barbaridad de muertes, es algo que ha estado en nuestra sociedad siempre y que va estando cada día más por lo que deberíamos hacer una reflexión sobre ello y pensar qué está pasando.

-Algunas de las situaciones de «Cuéntame» siguen pasando.

-Creo que las cosas son cíclicas, vuelven a pasar y hay que mirar a veces atrás para hacer autocrítica y resolver por qué nos vuelve a suceder algo que no debería pasarnos. Tomar medidas y entre todos exigir que se actúe ante cosas que no pueden continuar ocurriendo.

-Actualmente hay un fuerte movimiento feminista, ¿Merche iría a las manifestaciones del 8M?

-Seguro que iría, no me cabe la menor duda de que Merche iría al 8M. Claro que sí.

-¿Tú has sufrido el machismo?

-Mira, ¿sabes lo qué pasa? Es que vivimos en una sociedad muy machista, el machismo extremo es la violencia y es injustificable, y yo eso no lo he vivido, pero sí que es verdad que nosotros hemos sido educados de forma machista. Lo llevamos intrínseco en nuestra sociedad y por ello he vivido micromachismos. Son pequeñas cosas que suceden cada día. Afortunadamente ahora la gente joven detecta inmediatamente cuando se están cometiendo situaciones en el trabajo o en la calle que no deben pasar. Va a costar mucho eliminarlo por completo, pero afortunadamente ahora la cuestión está encima de la mesa y hablamos de ello.

-¿Crees que ahora con tantas plataformas se pierde la magia de la tele?

-Ha cambiado la forma de consumir completamente y contra eso tenemos que luchar porque Cuéntame no está ahí. No sé qué pasaría si estuviésemos en una plataforma digital, imagino que habría mucha gente que la devoraría en un día. Esto fomenta la adicción, se consume todo muy rápido y nos volvemos unos depredadores.

-En tu familia, ¿con qué serie o programa os sentabais todos en el salón?

-Pues con Cuéntame. Ja, ja, ja. Y si no, pues con un programa de naturaleza, de medio ambiente, de actualidad, un partido de tenis o un debate político, pero cosas muy puntuales.

-Tu hijo, Miguel Bernardeu, también es actor y triunfa en «Élite». ¿Ha sido una sorpresa para vosotros?

-No sé qué decirte. Para él no ha sido una sorpresa. No sé por qué tenemos los actores esta cosa de que como es una profesión tan difícil y tan inconstante, pues siempre buscas tontamente que tu hijo se dedique a algo con más seguridad. Que sea médico, arquitecto, esas cosas que al final es un absurdo porque luego no es verdad que sean más estables siempre. Además es algo tan vocacional que por mucho que tú quieras seguridad para él, él lo que quiere es hacer eso y no hay marcha atrás. Entonces, no es que no nos diéramos cuenta, es que no lo quisimos ver. Creo que es importante que cada uno ejerza y se desarrolle como quiera.

-Yolanda Ramos dijo que tener una vocación es una esclavitud.

-Yo creo que te facilita mucho la vida. Porque tienes claro dónde invertir tu energía, y aunque a veces tienes que hacer otras cosas para llegar a conseguir lo que quieres, el tener clara la meta es muy importante. Creo que, cuando no tienes una vocación, encontrar tu lugar no es fácil.

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