Los Chichos: «En el 81 nosotros ya escribimos 'Papa , tú no pegues a la mama'»

CARLOS CRESPO

CULTURA

Venerados y denostados, fueron lo más moderno y todo lo contrario, lo más quinqui y lo más legal. Pero ahí siguen, tras casi 50 años

09 feb 2020 . Actualizado a las 09:48 h.

Confesó el Vaquilla en su día que siempre llevaba con él una cinta de Los Chichos porque cuando robaba un coche tenía que escucharlos mientras conducía. «Si no, no lo robaba», llegó a decir. Y es que las canciones de Los Chichos fueron auténticos himnos para quienes vieron pasar su vida entre el sol y la sombra. Porque de eso hablaban sus letras. De quinquis, de desamor y de drogas. Tres temas que conocieron en profundidad y de primera mano. Allá por los años 70 y 80 el grupo llegó a actuar en las mejores salas de España. Y en no pocas cárceles. Hasta que en 1990, Jero, el del medio Los Chichos, dejó el trío. Se suicidó cinco años después. Fue sustituido por Júnior, hijo de Esteban. Comenzaron entonces los años oscuros. Los Chichos representaban lo peor de la España yonqui, la menos cool. Ya en este siglo su herencia volvió a ser reivindicados por Estopa, Ketama, Antonio Orozco y otros grandes del flamenco. Y de nuevo cambiaron las tornas. Ya limpios, en el 2009 y 2015 actuaron en el Viña Rock. Y aupados a iconos de culto de la modernidad hipster, en el 2016 se subieron, ni más ni menos, que al escenario del Primavera Sound. Confiesa Emilio González que cuando le dijeron que iban a tocar allí no tenía ni idea de qué le estaban hablando. «Pero después, artísticamente, aquella noche fue la más grande de mi vida».

­-España ha cambiado mucho desde aquellos años 70, en los que Los Chichos triunfaban. ¿Qué tienen hoy que decir?

-España habrá cambiado en algunas cosas. Pero la gente que era de Los Chichos, esa no ha cambiado. Y además se lo han inculcado a sus hijos. Los han criado escuchando nuestros discos. Por eso nosotros seguimos diciendo lo mismo que decíamos. Fíjate, en 1981 nosotros ya escribimos Papa, tú no pegues a la mama, una canción contra el maltrato. En muchas cosas hemos sido unos adelantados.