Antonio Gamoneda: «Me pregunto si la posguerra ha terminado, no estoy seguro»

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Antonio Gamoneda
Antonio Gamoneda Chema Moya

El escritor y poeta asturiano presenta la segunda parte de sus memorias: «La pobreza»

12 feb 2020 . Actualizado a las 16:47 h.

El escritor y poeta asturiano Antonio Gamoneda arranca el segundo volumen de sus memorias titulado «La pobreza» en 1945, en plena posguerra española, una época que vivió, sufrió y cuenta con «realismo» y sobre la que se pregunta, «sin estar seguro», si ha terminado. «Creo que la pobreza significa también el vaciamiento vivencial, aquel vacío vigilado que existía en la que era nuestra España, esa que a veces tengo miedo de que siga siendo nuestra España», ha contado el octogenario escritor (Oviedo, 1931) durante la presentación de esta segunda parte de su relato vital que la editorial Galaxia Gutemberg saca este miércoles 12 de febrero a la venta.

Un libro que para Gamoneda es de un «realismo» que él entiende «de otra manera que el realismo convencional», y que atiende «al propio instante de estar escribiendo» lo que le estaba ocurriendo cuando escribía este volumen, un ejercicio que hizo con esa suerte de «ceguera» con la que «uno va reconociendo los lugares de la memoria». «Es mi vida -ha añadido- pero irreparablemente mi vida se produce en un tiempo, y ese tiempo se inicia con la posguerra española, y habría que situar en este terreno la pobreza. He querido hablar de una pobreza que no era unicamente la mía, pero también, y que incluye los aspectos más visibles como el hambre. Empieza el libro con la posguerra y yo me pregunto si la posguerra ha terminado, no estoy seguro».

Un texto en el que arranca, ocupando casi un tercio, con una reflexión titulada «La escritura» en la que aborda el hecho de escribir unas memorias y retrata a las personas que han influido en su vida. Y si en la primera parte («Un armario lleno de sombra») era su madre la protagonista, por estas páginas se pasean su «compañera», sus hijas y sus amigos, esos que fueron «compañeros en la resistencia». Ya en la segunda parte, la que titula con el nombre de la obra, Gamoneda nos invita a leer un diario en el que se incluyen reflexiones sobre poesía y poética, episodios oníricos con grandes dosis de humor sobre el acontecer social, del trabajo y hasta de sus viajes.