Sally Potter y Javier Bardem, cine de enfermos irreversibles

josé luis losa BERLÍN / E. LA VOZ

CULTURA

Salma Hayek, Elle Fanning, Sally Potter y Javier Bardem, este miércoles en Berlín
Salma Hayek, Elle Fanning, Sally Potter y Javier Bardem, este miércoles en Berlín OMER MESSINGER | Efe

La directora sitúa al intérprete, que se postula a peor actor de la década, como centro de un «show» de dolor convertido en «pinche circo de los sentimientos»

27 feb 2020 . Actualizado a las 08:53 h.

Casi al comienzo de The Roads Not Taken, Javier Bardem, postrado en una cama, replica a Salma Hayek que él «no quiere participar en una ceremonia del dolor que se convierte en pinche circo de los sentimientos», mientras afuera del cuarto suena inopinada música de mariachis. Excusatio non petita, acussatio manifesta. Porque el filme, dirigido por la peligrosísima Sally Potter, es otra de esas socializaciones de la pena que supura el infecto subgénero del cine de enfermos irreversibles. Ya tuvimos -dentro de esa especie carroñera- la concesión localista a la alemana My Little Sister. Pero se ve que como tributo por tener en la alfombra a Bardem, Hayek y Elle Fanning -cuota que sabemos que se exige a un festival de este presupuesto- se dio por bueno someternos a esta segunda inmersión en la inmoralidad de concentrar el principio y fin de una obra cinematográfica en ver a un ser humano y a sus allegados sufrir sin lugar a la esperanza.

Vemos a Javier Bardem como mexicano, muerto en vida ambulante afectado por un colapso cerebral. Eso después de que en un flashback nos enteremos que arrastra la tragedia de la muerte de su hijo atropellado por un camión. Vemos a Salma Hayek convenciendo a Bardem de que visiten la tumba en el cementerio de un pueblito mexicano. Y es tal el nivel de despropósito en este filme que, de pronto, en lo que debería ser cima melodramática, nos parece estar de juerga dentro de Coco, aquel Disney tan divertido.

Lo demás son primeros planos o bien de Elle Fanning y sus ojos de los que manan lágrimas dignas de un trasvase Tajo-Segura por fin exitoso. Lágrimas una y otra vez porque la directora es incapaz de expresar narrativamente emociones sin darle a ese embalse que le habrán puesto los de efectos especiales a Fanning en el saco ocular. Y luego está la cara de Bardem, ya sin conciencia de lo que ve o de quién lo cuida, como en una retractación fatal de Mar adentro. Estos papeles de protagonista con diversidad funcional o padecimiento de salud gravísimo fueron recurso ya trasnochado para garantizarse un Óscar. Incluso los más grandes recurrieron a la argucia: Dustin Hoffman, Al Pacino, Daniel Day-Lewis, Jon Voight, Cliff Robertson. Y luego algunos histriones como Eddie Redmayne, Geoffrey Rush y, por dos veces, Tom Hanks.