La música que traspasa pantallas: Ennio Morricone y John Williams, premio Princesa de Asturias de las Artes

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CULTURA

El jurado destaca que han conseguido definir personajes y acentuar atmósferas con sus composiciones

05 jun 2020 . Actualizado a las 19:34 h.

Los dos compositores que atesoran las bandas sonoras más reconocidas universalmente en la historia del cine, el estadounidense John Williams y el italiano Ennio Morricone, han obtenido el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 por dos larguísimas trayectorias en las que han enriquecido con su talento cientos de películas.

El jurado del galardón ha querido reconocer «el valor fundamental de la creación musical para el cine» premiando a dos de los compositores vivos más venerados en todo el mundo y dotados de una «inconfundible personalidad» reflejada en algunas de las composiciones musicales más icónicas del séptimo arte, que ya forman parte del imaginario colectivo.

«Mientras Morricone construyó su reputación poniendo música desde Europa al lejano oeste americano, Williams trasladó el espíritu de la tradición sinfónica vienesa a grandes éxitos de Hollywood», señala el acta sobre estos dos compositores, cuya «extensa y variadísima obra» tiene en común «su deslumbrante capacidad para traspasar géneros y fronteras».

Williams (Nueva York, 1932), el creador vivo que atesora más nominaciones a los Óscar de la historia, con 52, es el autor de cualquier banda sonora grabada en la memoria colectiva de varias generaciones y fue capaz de volverse eterno con solo dos notas, las que marcan la banda sonora de «Tiburón» que aterrorizaron a sus espectadores durante décadas.

Hijo de un percusionista de jazz que le animó a tocar el trombón aparte del piano, que era su favorito, obtuvo su primer gran éxito con la banda sonora de «La aventura del Poseidón» (1972), dos años antes de que un novato Steven Spielberg le contratara para su primer filme, «La loca evasión». Nunca dejaron de ser amigos y Williams escribió para él las dos notas míticas de «Tiburón», su segundo Óscar tras «El violinista en el tejado» (1971).

Spielberg le recomendó entonces a otro amigo, George Lucas, que necesitaba un compositor para su película épica espacial, «Star Wars» y Williams regresó a la época dorada de Hollywood al utilizar una gran orquesta sinfónica (la de Londres) para crear la banda sonora sinfónica más vendida de la historia con más de 4 millones de copias despachadas en todo el mundo.

A la saga galáctica, en la que la famosa Marcha Imperial que identifica a Darth Vader no apareció hasta la segunda entrega («El Imperio contrataca»), le siguieron «E.T., el extraterrestre», «La lista de Schindler», las cintas de «Indiana Jones», «Parque Jurásico», «Memorias de una geisha» o la tres primeras películas de la serie de Harry Potter hasta completar más de cien películas.

Si Spielberg fue quien encumbró definitivamente a Williams, Sergio Leone y sus «spaghetti western» lanzaron a Morricone (Roma, 1928), un músico diplomado en composición, trompeta y canto coral que comenzó como compositor de música sinfónica y de cámara y se extendió a la música ligera y al cine con una primera banda sonora, «El federal», de Luciano Salcio.