Muere Joel Schumacher, director de dos películas de Batman

La Voz REDACCIÓN

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Schumacher, en el Festival de Cine de Roma, en el 2011
Schumacher, en el Festival de Cine de Roma, en el 2011 Alessandro Bianchi | Reuters

El cineasta, de 80 años, también contaba en su filmografía títulos como «Un día de furia» o «Jóvenes ocultos»

23 jun 2020 . Actualizado a las 12:19 h.

El cineasta estadounidense Joel Schumacher, director de cintas como Batman Forever (1995) y Batman & Robin (1997), murió este lunes a los 80 años. El portal The Wrap, citando a su representante, aseguró que Schumacher padecía cáncer, mientras que la revista Variety detalló que murió en Nueva York, según recoge Efe. Además de esas dos cintas sobre Batman, que resultaron bastante polémicas dentro de las adaptaciones a la gran pantalla del superhéroe enmascarado, la filmografía de Schumacher destaca por otras conocidas películas como St. Elmo, punto de encuentro (1985), Jóvenes ocultos (1987), Un día de furia (1993), 8MM (1999) y Última llamada (2002), entre otras.

La carrera de Schumacher (Nueva York, 1939) comenzó lejos de la cámara y de la silla de director: fue diseñador de vestuario en cintas como Sleeper (1973) o Interiors (1978), ambas de Woody Allen. El salto a la dirección lo dio gracias a la televisión con las cintas para la pequeña pantalla Virginia Hill (1974) y Amateur Night at the Dixie Bar and Grill (1979), antes de debutar en las salas con La increible mujer menguante (1981).

Su primer éxito como realizador llegó con St. Elmo's Fire, una mirada generacional a un grupo de amigos camino de la vida adulta y en cuyo reparto sobresalían unos jóvenes Rob Lowe, Demi Moore y Emilio Estévez. Y su confirmación vino de la mano de la vampírica Jóvenes ocultos, que mezclaba terror y comedia con Kiefer Sutherland al frente del elenco. Una seña de identidad de Schumacher fue la variedad de sus títulos: podía pasar del terror de Flatliners (1990) al drama romántico de Dying Young (1991) contando para esas dos películas con Julia Roberts como protagonista. Poco después presentó en el Festival de Cannes la que posiblemente sea su cinta más aplaudida, Un día de furia, en la que Michael Douglas interpretaba a un abogado en Los Ángeles hastiado del día a día y de morderse la lengua y que, de repente, decidía dar rienda suelta a todo su enfado.