«Las chicas del cable» dicen adiós siendo «luchadoras hasta el final»

La primera producción de Netflix en España se despide después de cinco temporadas


redacción / la voz

Las chicas del cable dicen adiós. El próximo 3 de julio, la primera serie que Netflix produjo en España estrena sus capítulos finales, en los que Lidia, Marga, Carlota y Óscar se despedirán demostrando que su amistad está por encima de todo. Para la plataforma de streaming norteamericana, esta ficción que ahora se despide marcó hace cinco años el inicio de su presencia en España. «Es una serie pionera y fue el inicio de nuestra trayectoria conjunta. Hacerlo junto a Bambú ha sido un placer. Los veíamos líderes en el aspecto creativo y de producción y para nosotros estuvo muy claro cuando nos contaron el proyecto de Las chicas del cable», afirma Diego Ávalos, vicepresidente de contenidos originales de Netflix en España. «Gracias a esta serie, que ha viajado y ha conectado con fans alrededor del mundo estamos haciendo lo que hacemos hoy en día en España. Es una serie de amistad, de protagonistas femeninas, que es contemporánea pero, al mismo tiempo, narramos mucho de la historia», subraya.

Una de las grandes conquistas de esta serie es su capacidad para unir frente a la pantalla a varias generaciones, desde las abuelas hasta sus nietas. «Es algo a lo que aspirábamos, pero no de lo manera que lo hemos conseguido. Abarca al público femenino de los 14 años para arriba; se ve de forma conjunta y se comparte», destaca Ávalos.

Para la productora gallega Bambú también marcó un hito en su trayectoria el abrir ese camino de producción para Netflix en España y pasar de trabajar para un público local a estrenar en 190 países al mismo tiempo. «En los tiempos que corrían hace cinco años Netflix tuvo muy claro que esta serie contenía los elementos clave y que encajaba con su idea. Para nosotros fue un sueño pensar que éramos la primera productora española que firmaba con ellos. Por otra parte, sentíamos muchísima responsabilidad, porque sabíamos que de cómo se abriera esa puerta con nosotros podía depender que quisieran seguir apostando por el mercado español», afirma la productora de Bambú, Teresa Fernández-Valdés.

Ahora que la serie llega a su fin después de cinco temporadas, las protagonistas se enfrentarán a un desenlace «valiente». «Con toda la travesía que habían hecho querían que su final no fuera condescendiente ni dulzón, sino heroico. Fue casi una exigencia del reparto», afirma la productora.

La actriz Nadia de Santiago, que encarna a Marga, lo corrobora. «Siempre hemos tenido muy buena comunicación y la suerte de que se preocuparan por que estuviéramos a gusto. Nos reunieron un día para contarnos este gran final y estábamos muy de acuerdo con que tenía que ser un final con altura, digno, justo, apoteósico, inesperado también. Sobre todo por honrar a los personajes y a la historia, a esas mujeres que existieron en realidad y a todas las personas que nos han estado siguiendo», explica.

«Era fácil hacer un final romántico y meloso y decir que fueron felices y comieron perdices -señala Teresa Fernández-Valdés-. No voy a decir que no sean felices, porque ellas lo que hacen es tomar la decisión del rumbo de sus vidas. Eso las hace muy valientes, pero puedo decir que no es un final de confetti, sino muy consecuente. Creo que a todos los seguidores les va a complacer mucho, porque confían en que sean luchadoras y peleonas hasta el final».

En esa evolución que ha experimentado la serie desde unos comienzos como drama romántico a un tono de thriller y acción, en los nuevos episodios las chicas llegarán a un centro de reeducación bajo el yugo de doña Carmen (Concha Velasco) y allí vivirán momentos duros. «Ahora es todo mucho más crudo. De repente hemos abandonado el lado de más glamur, aunque lo sigue habiendo, y estamos en la cruda realidad, porque el contexto histórico nos lo ha dado. Ha sido una temporada muy emocionante de rodar, de tramas duras. Yo estoy en un campo de reeducación, embarazada. Mi personaje va a tocar ese tema del tráfico con los niños robados -explica la intérprete de Marga, personaje que ha crecido en la serie «de niña a mujer»-. Siempre hemos luchado por la libertad de la mujer a través de la amistad como un equipo de cuatro y ahora vamos a hacerlo en comunidad, porque somos todo un campo luchando. Esta temporada tiene mucha acción, hemos corrido mucho».

Esos centros de reeducación donde transcurren la tramas tienen una base de documentación histórica, aunque «siempre a favor del entretenimiento». «Lo que ocurre siempre con Las chicas del cable es que conocemos el contexto histórico, pero no queremos ser esclavos de él, porque esto no era un retrato social ni una clase de historia. No se trata de hacer un documental de la España de aquel momento, sino de la parte más humana del conflicto. En aquel momento existieron unos campos de reeducación y está inspirado en algo que era real. Las conductas y directrices son absolutamente reales, que separaban a niños de sus madres y había una trama de venta de críos. Pero no deja de ser ficción», destaca Fernández-Valdés.

La relación entre Netflix y Bambú se ha fortalecido desde Las chicas del cable con producciones como Alta mar y El caso Alcasser. Ahora pronto empezarán a grabar Jaguar, también protagonizada por Blanca Suárez, y lo harán en una nueva realidad condicionada por la pandemia del covid-19. «Reiniciamos producciones hace dos semanas con El vecino y Hache y estamos bastante contentos con cómo ha evolucionado. Lo principal es cumplir con las normativas de los gobiernos alrededor del mundo y proteger la salud de todo el equipo. Por el momento no hemos visto necesidad de modificar guiones. A veces se hacen algunos ajustes, pero no cambia la narrativa. Pero es algo que seguimos analizando cada día para asegurarnos de que todo el mundo esté cómodo y sienta que estamos cuidando de ellos», afirma Diego Ávalos.

Para Teresa Fernández-Valdés, como productora, la incertidumbre de la pandemia sí ha supuesto pensar en nuevos contenidos que puedan ser viables en condiciones poco favorables. «Tenemos la ilusión y la esperanza de que esto haya sido un mal episodio y que podamos superarlo pronto. El planteamiento a día de hoy es tratar de recuperar la industria tal como la teníamos, que era una industria muy potente y muy sana, y confiamos en que esto, con la gravísima situación vivida, esté superado. Como esfuerzo narrativo, en Bambú estamos trabajando por si acaso en contenidos que, si esto se pusiera feo otra vez y llegase un año malo, pudiésemos seguir desarrollando con un planteamiento que sea viable, pero manteniendo la ficción a un buen al nivel -explica-. No podemos pensar que el espectador va a aceptar, que, por estar en una situación complicada, las series vayan a tener peor calidad. Va a seguir siendo igual de exigente. Es un reto plantear grandes historias en lugares más limitados y con menos actores. Eso sí lo estamos escribiendo, pero si tenemos suerte a lo mejor se queda en un cajón toda la vida».

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