Javier Ruiz Caldera: «Estamos recurriendo a efectos especiales para poder rodar»

El director está al frente de la serie «Mira lo que has hecho», que se despide en su tercera temporada


redacción / la voz

La familia crece en la tercera y última temporada de Mira lo que has hecho, comedia creada y protagonizada por Berto Romero, y con ella crece también su ambición técnica y narrativa. Javier Ruiz Caldera (Barcelona, 1976), director de éxitos de taquilla como Superlópez, Spanish Movie y 3 bodas de más, vuelve a ponerse detrás de la cámara en esta serie de Movistar que destapa el día a día de la paternidad cuenta con vocación realista.

-¿Cómo se concibieron los prólogos de género que preceden a cada nuevo capítulo?

-Esta temporada teníamos claro que iba a ser la última y, a modo de conclusión, queríamos recuperar el espíritu de las dos primeras y recoger el testigo de las cosas que nos habían gustado. Y una de las cosas que nos gustaron mucho de la primera eran esas ensoñaciones y viajes en el tiempo con los que se jugaba en la estructura. Lo hemos recuperado a modo de prólogos que funcionan como piezas independientes, pero que cuentan mucho de cada capítulo, viajando a un pasado prehistórico, a un futuro postapocalíptico o mostrando un presente alternativo. Han sido secuencias con una ambición técnica muy poco habitual en la ficción televisiva española, pero muy divertidas y complicadas. Para mí ha sido muy refrescante empezar con esta bomba que va a descolocar al espectador.

-«Mira lo que has hecho» no es una sucesión de chistes propia de una comedia al uso.

-Sí, es algo que ya se intuía en las temporadas anteriores. Uno ve una serie creada por Berto Romero y protagonizada por él y se espera que sea lo que conoce de Berto, ese humorista brillante con el que te vas a reír todo el rato. Pero esta serie da algo más. Ese humor es la puerta de entrada, pero gira hacia lugares más dramáticos, emotivos o incluso arriesgados por lo que cuenta. Ya desde los prólogos queríamos que el espectador estuviese abierto a ese cóctel de géneros siempre con la comedia por delante.

-La metaficción es una de las características que subyace en toda la serie. El adivinar hasta qué punto el Berto de la serie coincide con el auténtico.

-Es otro de los temas que se recoge de la segunda temporada. Los personajes ya están cansados de la serie que graba Berto. Dice el personaje de Sandra que está «de metaficción hasta el coño», porque ya genera confusión el hecho de que que los hijos salen en la serie, otros se quejan porque no salen con su propio nombre y es algo muy divertido. Lo hemos jugado de nuevo desde otra perspectiva, pero es también una seña de identidad.

-¿Cómo ha sido el rodar con niños y, especialmente, con niños que se portan mal?

-Cuando leí el guion eso fue lo que más me asustó. Había secuencias con 17 personas y a eso le sumábamos el hijo de Berto, los gemelos, más los primos y los sobrinos y los amigos. Eso es incumplir una de las grandes reglas, pero en esta temporada eran muy importantes los niños. La lían muy gorda con fuego, agua, papel de váter y eso había que enseñarlo. No voy mentir y decir que eran niños angelicales. Eran niños con todas sus consecuencias. Afortunadamente eran maravillosos en su condición de niños y podíamos controlarlos al menos durante el rodaje. Un niño no finge es real siempre, juega delante de la cámara y es pura verdad. Y todos los que somos padres vemos que la serie no está tan lejos de la realidad.

-¿Cómo está afectando la pandemia al mundo de la ficción y los rodajes?

-No voy a caer en el error de hacer pronósticos para equivocarme, como se está viendo que pasa constantemente cuando se hace cualquier tipo de plan en esta situación. De lo que sí puedo hablar es de cómo está el presente y los rodajes inmediatos y es una situación complicada. Se está rodando con unas circunstancias y unas precauciones que son imprescindibles, pero que complican mucho el presupuesto y el resultado. Estamos usando efectos especiales para rodar una conversación de dos personas que están en pantalla a menos de metro de distancia. Algo que antes no era un problema ahora lo está siendo y está condicionando los guiones. Sobre todo me da pena porque es una inversión que no llega al espectador, que no va a apreciar ese efecto especial que estamos usando para hacer que un sitio esté lleno de gente. Y es un presupuesto que se va. Si ya tenemos presupuestos muy limitados, esta situación está encareciendo el producto. Es una pena, pero son precauciones que hay que tener y esperemos que todo vaya a mejor y que volveremos a rodar escenas de amor y de besos con normalidad en breve. Esa es la parte complicada. Por otra parte, lo que ha pasado en esta pandemia es que la gente ha estado consumiendo tanto contenido audiovisual que se está agotando y las plataformas nos están pidiendo novedades y rápido. O sea que trabajo para el cine y la televisión va a haber. Así que a ver qué hacemos para llenar la parrilla de contenido y a ver qué tipo de producto apetece hacer, qué consecuencias va a tener en todos nosotros, qué guiones vamos a escribir y qué historias vamos a contar. Tenemos que asentar todo esto que ha pasado.

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