«The Way Back»: Unas breves ráfagas de nostalgia

eduardo galán blanco

CULTURA

Las atmósferas son lo mejor de este filme sobre la redención a través del deporte, lastrado por los tópicos

09 ago 2020 . Actualizado a las 09:57 h.

La superación a través del deporte -jugar y vencer- es un género genuinamente norteamericano. Una categoría narrativa a la que, en las últimas décadas, le ha salido un ítem: las películas de entrenadores con problemas que levantan equipos caídos. Comedia o drama, baloncest,o rugbi o béisbol, el tono y la disciplina no tienen mucha relevancia; lo que de verdad importa es la simbología de grupo y la capacidad del individuo para encontrar un sitio en esa colectividad. La lista de películas que nos vienen a la memoria es larga y heterogénea: Titanes, Hoosiers, Coach Carter, Juego de honor, Una pandilla de pelotas, Hardball; en fin, de todo hay. Y esta «moda» también ha alcanzado a Europa y a España, ahí tenemos Campeones, por poner un ejemplo evidente.

The Way Back -otra vez el distribuidor no ha querido traducir, pero un sencillo «camino de vuelta» bastaba- es otra mirada sobre todas esas cosas, incidiendo en la redención del que ha malgastado su vida que aquí no es otro que Ben Affleck, actor malogrado, estrella caída, superviviente de un largo período de alcohol y ostracismo. La intrahistoria de las películas también es algo muy americano.

En The Way Back, el reformado Affleck interpreta a un borracho enfadado y deprimido, currante de la construcción, que bebe en el bar, en el trabajo y en la ducha. Entre resacas, recibe una llamada del pasado, desde casi treinta años atrás. Y el que fue una figura prometedora del baloncesto regresa a su antiguo instituto para entrenar a un desastroso equipo de adolescentes semimarginales.