«Quisiera que alguien me esperara en algún lugar», la familia ante la pérdida

CULTURA

Fotograma del filme francés «Quisiera que alguien me esperara en algún lugar»
Fotograma del filme francés «Quisiera que alguien me esperara en algún lugar»

El tercer filme dirigido por el actor Arnaud Viard adapta a Anna Gavalda y acierta con una comedia dramática servida en una de esas tramas corales tan caras al cine francés

25 ago 2020 . Actualizado a las 08:57 h.

Es Quisiera que alguien me esperara en algún lugar la tercera película como autor del ya curtido actor Arnaud Viard -Clara et moi (2004) y Arnaud fait son 2e film (2015)-, pero también la primera que se estrena en España... Y resulta una grata sorpresa para este crítico. El cine francés se mueve con soltura en las tramas corales y Quisiera que alguien me esperara... lo confirma, adaptando el libro homónimo de relatos de la escritora parisina Anna Gavalda y sin caer en la verborrea cargante, antaño uno de los males frecuentes de la cinematografía gala.

La cinta narra la historia de una familia francesa de clase media a la que vemos reunida en provincias, para el 70.º cumpleaños de su madre. Son cuatro hermanos, el mayor cerca del medio siglo y un poco el que sustituyó al padre fallecido años atrás. Cada uno de ellos con sus propias circunstancias personales, con o sin pareja, y ahí es cuando los guionistas -y en consecuencia el director del filme- deben hilar fino para conseguir equilibrarlos ante la mirada del espectador. Primero acertando en el cásting y después colocando las balizas en el desarrollo de los personajes. La impresión es que el realizador Arnaud Viard acierta... por mucho que media hora más de metraje le habría permitido ganar en intensidad.

Es una opinión cuestionable, claro, por cuanto el espectador actual pide margen para el respiro y huye de asuntos masticados en exceso. En los matices está la clave y ahí la película también va ajustada. Cierto que el tipo al que viste el actor Jean-Paul Rouve, ejecutivo de una empresa de ventas, se lleva buena parte del peso, alternando con el de Alice Taglioni, la hermana siguiente en edad.

Otro escollo a superar por el largometraje es el de lo previsible, y no lo resulta en absoluto. Al tratarse de una comedia dramática, el desenlace apuesta por el optimismo, eso de que la vida continúa una vez superado el trauma de la pérdida y ahí, a quienes hubieran preferido cargar las tintas y cerrar entre tinieblas, se les ofrece la alternativa de la esperanza y la libertad personal.

Finalmente está la cuestión estructural, de narrativa. En tiempos tan convulsos en los que frívolamente intentan hacernos creer que todo el monte es orégano en cuanto a contar en imágenes, sin importar en dónde serán consumidas -léase en pantalla grande y sala oscura, frente al home cinema-, aquí el tempo, su encuadre y su ritmo, es cine, que no es poco.

«JE VOUDRAIS QUE QUELQU'UN M'ATTENDE QUELQUE PART»

Francia. 2019.

Director: Arnaud Viard.

Guion: Emmanuel Courcol, Vincent Dietschy, Thomas Lilti y Arnaud Viard (sobre el libro de relatos de Anna Gavalda).

Música: Clément Ducol.

Fotografía: Emmanuel Soyer.

Intérpretes: Jean-Paul Rouve, Alice Taglioni, Aurore Clément, Benjamin Lavernhe, Camille Rowe, Elsa Zylberstein, Sarah Adler, Christophe Paou, Elsa Damour Cazebonne, Flore Bonaventura, Yannick Choirat, Eriq Ebouaney, Gregoire Oestermann, Pierre Guénard, Manu Ralambo, Colin Russeil, Nicolas Vaude, Véronique Frumy, Bruno le Millin, Robin Gros, Patrick Mimoun, Guilhem Lignon, Hubert Roulleau, Bellamine Abdelmalek, Elise Lissague, Antoine Mathieu, Rodolphe Pauly, Lucie Bataille, Mathieu Philibert, Arnaud Viard, Sara Ginac.

Comedia dramática.

89 minutos.