Hollywood le pone tapabocas a Venecia

José Luis Losa VENECIA / E. LA VOZ

CULTURA

La actriz italiana Anna Foglietta, ayer en la Mostra de Venecia, donde ejerce este miércoles como presentadora de la ceremonia de apertura del certamen
La actriz italiana Anna Foglietta, ayer en la Mostra de Venecia, donde ejerce este miércoles como presentadora de la ceremonia de apertura del certamen CLAUDIO ONORATI | efe

La Mostra, pionera en la era de la pandemia entre los grandes festivales de cine, abre hoy con el glamur muy lejos del público

02 sep 2020 . Actualizado a las 18:32 h.

La primera impresión cuando bajas del avión en el aeropuerto Marco Polo es espectral. Un semivacío. Tan desierto que no se te aparece un solo sanitario o policía que te tome la temperatura o que revise el PCR que a los españoles nos es obligado portar. En el vaporetto -un bus marítimo sin distancias de seguridad, todos bien apiñaditos- el conductor va gritando las paradas en las estaciones a viva voz y sin mascarilla: «¡Ospedale!». Y fiesta de gotículas al canto.

Ya el descenso en el Lido parece la llegada a Pleasantville. Apenas un tercio de los viandantes lleva protección. Una joven expende helados sonriendo. Un mundo feliz. Te entra miedo y no comprendes cómo Italia, el país europeo donde vimos el primer colapso, baja ahora de los mil infectados por día cuando la mascarilla aquí no es obligatoria en espacios abiertos. No entiendes nada en realidad y en un bareto de pasta fresca suena Don Diablo. O eso te has imaginado. Sientes pavor cuando piensas en cómo serán las proyecciones y solamente te queda confiar en que las medidas anunciadas por la Mostra en cuanto a aforos limitados sea la primera realidad efectiva contra el contagio del virus que te reciba en este país.

Parece que así será. Las entradas a las funciones ya no son libres y hay que hacer reserva previa en una web que se cae cada media hora. Pero, al menos, en el mapa de butacas ves que no te va a tocar al lado un crítico negacionista polaco. Que hay espacio interpersonal.