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La gala más extraña e íntima de los premios Planeta en sus 69 años de historia, debido a las restricciones de la pandemia del coronavirus, se cerró anoche con el reconocimiento a uno de los valores de la casa, Eva García Sáenz de Urturi, uno de los nombres de más éxito de su catálogo. No en vano, la editorial calcula que su trilogía vitoriana de La ciudad blanca acumula más de un millón de lectores, traducida a quince idiomas distintos. Con el thriller medieval Aquitania se llevó el galardón en una velada en donde la acompañó, a través de videoconferencia, la finalista Sandra Barneda, con su novela Un océano para llegar a ti.

Se ejecutaba así un cambio de tercio, con un regreso a los cauces habituales del premio, desde el audaz planteamiento de la edición pasada en la que triunfaron dos de los autores más literarios de la escena española actual, Javier Cercas y Manuel Vilas, que además llegaban desde los sellos del grupo editorial rival, Penguin Random House. El propio Cercas, que participó en la austera celebración en el barcelonés Palau de la Música, argumentó el giro con un hermoso elogio de la condición popular de la novela en el que aludió a los ejemplos de Cervantes, Dumas, Balzac y Dickens. Y dejó otra de las noticias del festejo, las andanzas del mosso Melchor Marín tendrán continuidad.

Pero la insustituible protagonista de la noche era Eva Sáenz de Urturi, que explicó que el nudo de su relato se desata en Compostela, donde el duque de Aquitania cae fulminado tras completar su peregrinación jacobea. Esta inesperada muerte -cuya base es histórica- deja en manos de una niña de 13 años, Leonor, el poder de uno de los señoríos más poderosos de Europa. Y, sobre todo, empuja el ánimo de venganza de lo que ella considera un asesinato, el de su padre.

El aspecto azulado del cadáver la lleva al convencimiento de que fue envenenado por el rey de Francia, al que considera su enemigo en la sombra. Todo ello la mueve a pergeñar un ambicioso y perverso plan para tomarse la justicia por su mano.

Las intrigas políticas, la crueldad y el veneno son algunos de los elementos que, estima la autora, emparentan esta obra con El nombre de la rosa, una relación que, dice, tiene mucho de homenaje a su admirado Umberto Eco, y también con Juego de tronos.

Una ganadora superventas

Sáenz de Urturi ya había visitado en sus inicios el ámbito de la novela histórica e incluso su trilogía superventas tenía sus derivaciones medievales en las investigaciones del experto en perfiles criminales Unai López de Ayala, conocido como Kraken. El coherente camino literario de la narradora confirma la cabal firmeza de sus decisiones, que, siempre gusta de recordar, nada tienen que ver con el favor de las musas o la visión romántica del oficio. Ella, confiesa, es poco de ensoñaciones y mucho de trabajo sistemático. Sáenz de Urturi es el fruto perfecto de sus raíces, asentadas en Álava y Zamora, combina harmónicamente la sencilla franqueza vasca con el seco tesón castellano, y ni su carrera como óptica ni su plaza en la Universidad de Alicante desviaron nunca un ápice de ese proyecto vital que se cimenta en la disciplinada escritura diaria desde que era apenas una adolescente.

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Eva García Sáenz de Urturi se alza con el Planeta con un «thriller» medieval