De Urkel a «Friends», allegados que triunfaron en las series

Las comedias clásicas ampliaron los lazos familiares en televisión


redacción / la voz

Definir allegado y decidir quién obtiene el visado para compartir este año mesa en Navidad está siendo uno de los grandes retos de estas fiestas de la pandemia. Pero las series de televisión, y especialmente las comedias de situación americanas, hace tiempo que derribaron las fronteras de las familias para contemplar otras fórmulas alternativas más diversas o para dejar entrar al vecino libremente por una puerta que nunca parecía estar cerrada con llave.

Los lazos de sangre no fueron necesarios en una de las grandes series de la historia, la comedia Friends, donde seis protagonistas hacían piña para convertirse en una sólida burbuja de convivientes. Solo dos de ellos eran hermanos, pero el estrecho vínculo entre todos les permitió forjar una estrecha relación que acabó por construir una forma de familia alternativa, una que se elige y que no viene dada de nacimiento. Tan fuerte era el nexo entre los seis amigos de Nueva York que nunca parecieron tener necesidad de volver a casa en fechas especiales como Navidad y Acción de Gracias.

Si bien las comparaciones son odiosas, la comedia de situación española 7 vidas siempre ha arrastrado la denominación de «Friends española» precisamente por ese parecido en la premisa de un grupo variopinto de vecinos y parientes que acaban por convertirse en una estrecha burbuja única. ¿Estaría, pues, justificado que en la era covid un grupo como este compartiera la Nochebuena?

Otro allegado mundialmente famoso en los noventa fue Steve Urkel, el vecino pesado de los Winslow en la serie Cosas de casa. El personaje interpretado por Jaleel White demostró que no hacía falta tener un papel principal en una producción para convertirse en su gran estrella y en el verdadero protagonista, que acabó por tener una serie para sí mismo. Su voz de pito, su forzada cara de patán y aquella torpeza que exasperaba a quienes lo rodeaban hicieron muy famosas sus anécdotas y muy célebre aquella frase suya de «¿he sido yo?».

Tal fue su fama que Steve Urkel llegó a tener cameos en ficciones de la época como El príncipe de Bel Air. También apareció por sorpresa en la serie infantil Padres forzosos, donde acudía a casa de los Tanner para ayudar a una de las hijas a acostumbrarse a usar gafas. La serie protagonizada por John Stamos estaba protagonizada, a su vez, por una forma de familia alternativa, compuesta por un padre viudo a quien un amigo y su cuñado ayudaban para criar a tres hijas. En su cocina también entraba y salía sin llamar su propia vecina pesada, Kimmy Gibbler, un personaje que ganó protagonismo en la reciente secuela de la serie producida por Netflix.

Para demostrar que no hay secundario pequeño entró en escena a principios de los noventa un pequeño niño rubio que llegaba a casa de la familia Seaver, protagonista de Los problemas crecen. La serie ya había cosechado un gran éxito cuando, en la séptima temporada, se incorporó Leonardo DiCaprio en el papel de Luke Browen, un estudiante abandonado por su padre que se instalaba en el hogar familiar.

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