«La última gran estafa»: ¡Hagamos la película!

George Gallo dirige un filme con gracia gamberra y le ofrece a De Niro la oportunidad de armar la encarnación notable que perseguía desde hacía años


Algunas malas lenguas de Hollywood dicen -sin aportar muchas pruebas- que el legendario productor Jesse Lasky hizo un buen dinero asegurando, por enormes cantidades, películas que luego conducía al desastre para cobrar el montante de la póliza. Esa es la idea con la que juega La gran estafa, remake de una ingeniosa peliculita de los ochenta escrita por el malogrado Harry Hurwitz e interpretada por la tierna ruina Buster Crabbe.

Estamos en el Hollywood de comienzos de los setenta, cuando aquello aún era refugio de pícaros y timadores, justo antes de que tecnócratas y graduados en finanzas se pusieran al frente de la fábrica de sueños. La película comienza con el estreno de una película disparatada -Monjas asesinas-, boicoteada por una liga ultracatólica. El productor de tamaña locura y su sobrino, al frente de los arruinados Estudios Milagro, necesitan conseguir el dinero perdido para que no los mate su inversor, un estrafalario delincuente de armas tomar. La idea que se le ocurre al veterano productor es pedirle más capital al peligroso socio. Así financiará un wéstern imposible interpretado por una vieja gloria a la que saca de un geriátrico y que únicamente piensa en suicidarse a causa de la decrepitud y el desamor. La jugada del productor parece sencilla: asegurar la vida de la estrella de antaño, dejar que un «accidente» se lo lleve en pleno rodaje y cobrar la pasta para pagar las deudas y hacer la película que siempre ha soñado producir que se titula, adecuadamente, Paraíso.

El casi anónimo especialista en comedias George Gallo dirige lo mejor que ha hecho, con gracia gamberra y gentil sencillez, recreando con apreciable ingenuidad un mundo ya desaparecido, habitado por estrafalarios soñadores y variopintos ladrones. Robert De Niro recupera su papel de productor con mano izquierda de Algo pasa en Hollywood y, ¡por fin!, arma la encarnación notable que no conseguía desde hacía años. Tommy Lee Jones nos regala la entrañable recreación de una suerte de Jack Palance, aunque a su personaje le llamen Duke - como a John Wayne- y el guion del filme que va a ser su testamento se parezca, sospechosamente, al de Centauros del desierto.

«¡Hagamos la película!», gruñe el cowboy indestructible, con la vitalidad de los escuetos eslóganes de Ford, Walsh o Hawks.

«LA ÚLTIMA GRAN ESTAFA»

[«THE COMEBACK TRAIL»]

EE.UU., 2020.

Director: George Gallo.

Intérpretes: Robert De Niro, Tommy Lee Jones, Morgan Freeman, Zach Braff, Kate Katzman, Emile Hirsch, Chris Mullinax, Eddie Griffin, Vincent Spano.

Comedia.

103 minutos.

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