Ian McGuire: «Me interesaba explorar hasta qué punto se puede escapar del pasado»

CULTURA

La obra de McGuire indaga los traumas de Irlanda
La obra de McGuire indaga los traumas de Irlanda paul wolfgang webster

El escritor publica «El abstemio», un «thriller» histórico situado en Mánchester en 1867

01 feb 2021 . Actualizado a las 09:23 h.

Profesor de Escritura Creativa en la Universidad de Mánchester, Ian McGuire (Hull, 1964) logró un éxito de público y crítica con La sangre helada. Ahora publica El abstemio (Seix Barral), un thriller histórico que transcurre principalmente en Mánchester en 1867. Protagonizado por dos irlandeses: James O’Connor, un policía que se traslada a esa ciudad para combatir a los fenianos, una sociedad secreta que fue un embrión del IRA; y Stephen Doyle, un exsoldado que luchó en la Guerra de Secesión de Estados Unidos y viaja a la ciudad inglesa para ayudar a los independentistas. Su novela ha sido comparada a un The Wire «con luz de gas» y McGuire, calificado como «el Dickens del siglo XXI» por el novelista dublinés Roddy Doyle en The New York Times.

-¿Cómo surgió esta novela?

-Fue cuando supe del incidente con el que comienza, el ahorcamiento de tres irlandeses en Mánchester en 1867, un hecho que no conocía pese a que llevo mucho tiempo viviendo en esta ciudad. Es algo que se ha olvidado en Inglaterra, pero está presente en Irlanda, donde se les considera mártires. Me pareció un tema muy interesante que nadie había tratado y daba para una novela, que desde el inicio me quedó claro que iba a tratar de terrorismo, violencia política y de por qué ciertas personas están dispuestas a cometer atrocidades, incluso a arriesgar sus vidas, por un causa política, un ideal nacionalista. Aunque se basa en hechos sucedidos en el siglo XIX, tiene sintonía con el presente.

-¿Qué tiene de especial esa época y ese escenario?

-Mánchester era un lugar muy especial en 1867, seguramente la primera ciudad industrial del mundo, conocida por sus fábricas, que abastecía de productos textiles al Imperio británico. También era conocida por las desigualdades sociales, había industriales muy adinerados y obreros muy pobres. Contaba con una comunidad irlandesa muy grande, un 20% de la población, y había mucho miedo a que simpatizaran con la revolución y generaran el caos y el desorden.

-¿Se inspiró en alguien para componer a los dos protagonistas del libro?

-O’Connor se basa en los policías irlandeses que eran trasladados a Mánchester para ayudar a los británicos a lidiar con los fenianos. No queda mucho rastro de lo que hicieron, solo algunas cartas en las que daban a entender que sus colegas ingleses los miraban por encima del hombro. Eso me ayudó para imaginar cómo era ser un policía irlandés atrapado entre los dos bandos y sin la confianza de ninguno. Para Doyle, me basé en los excombatientes irlandeses de la Guerra de Secesión. Tenía sentido que los fenianos intentaran reclutar a esos perfiles que tenían mucha experiencia militar.

-¿Por qué decidió escribir ficción histórica?

-Al principio pensé que tendría que pasarme meses y meses haciendo pesquisas, buscando información. Y es verdad que hay que hacerlo, pero siempre hay mucha información que no vas a descubrir nunca, muchas brechas... y no sabemos qué pensaba determinada persona cuando hizo tal cosa. Por eso me interesa escribir ficción histórica, porque el papel de la imaginación es decisivo y te da mucha libertad. Creía que estaría muy encorsetado por los hechos históricos, pero no es así, porque una vez que has completado tus lecturas y pesquisas tienes que tirar de tu imaginación para ir rellenando los huecos.

-¿Cómo se consigue interesar al gran público de todo el mundo con una novela localista que transcurre en el siglo XIX?

-Si tienes una historia fuerte, un buen argumento y personajes interesantes, no importa si está ambientada en el siglo XXII o en el XIX , atraparás al público igual.

-La lucha entre O’Connor y Doyle es más personal que ideológica.

-Me interesaban las similitudes entre dos hombres que tienen mucho en común, aunque se encuentran en bandos diferentes. Ambos son foráneos en Mánchester; los fenianos no confían en Doyle y la policía tampoco en O’Connor; comparten experiencias dolorosas de su infancia y su juventud y luchan por enfrentarse a su pasado. Quería que fuera una metáfora de lo que es Irlanda, de los traumas del pasado que ha experimentado. Me interesaba explorar esa idea de hasta qué punto puedes dejar atrás el pasado y escapar de él. Eso funciona a nivel personal y político.