Fallece Christopher Plummer, protagonista de «Sonrisas y lágrimas» y uno de los Sherlock Holmes más dignos

Creció como actor en Broadway, ganó dos premios Tony y trabajó en más de 130 filmes

Christopher Plummer recoge en el 2012 el Óscar al mejor actor de reparto por su papel en el filme «Beginners»
Christopher Plummer recoge en el 2012 el Óscar al mejor actor de reparto por su papel en el filme «Beginners»

Redacción / La Voz

El actor Christopher Plummer (Quebec, 1929) es uno de los rostros más sólidos del viejo Hollywood, de los pocos que quedaban en activo, porque trabajó hasta el último aliento (cuatro filmes en el 2019). Aunque su papel tipo se movía en el terreno de los secundarios, fue protagonista en el musical Sonrisas y lágrimas (1965) junto a Julie Andrews y dio vida a uno de los Sherlock Holmes cinematográficos más convincentes. El actor canadiense falleció este viernes a los 91 años en su casa de Connecticut.

Aunque se formó, creció y triunfó en el oficio en las tablas de Broadway -donde ganó dos premios Tony-, fue en el séptimo arte donde se hizo imprescindible para el público con sus más de 130 filmes. La meca angelina, sin embargo, tardó en agasajar su talento: no fue hasta los 82 años cuando, en el 2012, logró un Óscar al mejor intérprete de reparto por Beginners -el actor más longevo en levantar la estatuilla.

«Chris era un hombre extraordinario que amaba y respetaba profundamente su profesión con excelentes modales a la antigua, un humor autocrítico y musicalidad en sus palabras. Era un tesoro nacional profundamente orgulloso de sus raíces canadienses», dijo Lou Pitt, su amigo y representante durante casi 50 años al medio especializado Deadline.

El gran público lo celebra aún por haber dado vida al rígido padre de la familia Von Trapp, cuyo corazón se enternecía con la aparición de la institutriz. Es verdad que poco antes había participado en una superproducción de Samuel Bronston, La caída del imperio romano (1964), cuyo rodaje se efectuó en España. En 1975 tuvo un destacado papel en la película de John Huston que adaptaba el relato de Rudyard Kipling El hombre que pudo reinar, donde compartió escena con Sean Connery y Michael Caine. Ese mismo año coincidió con Peter Sellers en la comedia de Blake Edwards El regreso de la pantera rosa.

Pero sus mayores reconocimientos llegaron en el tramo final de su larga carrera. En sus últimos diez años de profesión sumó tres nominaciones al Óscar, tres a los Globos de Oro y dos del Sindicato de Actores de Hollywood. Trabajó con autores muy relevantes como su paisano Atom Egoyan -Remember (2015) y Ararat (2002)-, Spike Lee -Plan oculto (2006) y Malcolm X (1992)-, Terry Gilliam -El imaginario del doctor Parnassus (2009) y Doce monos (1995)-, David Fincher -Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)-, Terrence Malick -El nuevo mundo (2005)-, Ron Howard -Una mente maravillosa (2011)- y Michael Mann -El dilema (1999)-. También con Peter Yates, Paul Newman, Robert Mulligan, Nicholas Ray o Sidney Lumet.

Recientemente fue muy elogiado por sustituir de manera impecable a Kevin Spacey, marginado por acusaciones de abuso sexual, en Todo el dinero del mundo (2018), bajo la batuta de un Ridley Scott que le hizo repetir en tiempo récord todas las escenas filmadas por Spacey. Por este papel logró una nominación al Óscar. «Teníamos nueve días para rodar y tuve el guion en mis manos solo dos días antes. Así que no hubo mucho tiempo para la introspección o para largos debates», señaló entonces no sin cierta ironía.

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