Pablo de María, director de SACO: «Al público le sigue emocionando ir al cine»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

CULTURA

Pablo de María, director de SACO
Pablo de María, director de SACO Tomás Mugueta

La nueva edición de la Semana  Audiovisual Contemporánea de Oviedo arrancará este viernes 19 de marzo y se prolongará hasta el domingo 28

18 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La VII edición de la Semana Audiovisual Contemporánea de Oviedo (SACO) por fin volverá a celebrarse en su mes natural, marzo. Tras el aplazamiento del anterior festival a finales de octubre de 2020, debido a la pandemia, esta edición dará el pistoletazo de salida este viernes 19 de marzo, prolongándose hasta el domingo 28. A pesar de que muchos festivales han optado por la digitalización, para SACO, en cambio, no ha sido una opción. El festival lleva la presencialidad en su ADN, asegura su director, Pablo de María, que analiza las novedades de SACO con una edición pandémica de experiencia a sus espaldas. Además, hace balance de la situación en la que ha quedado el sector cultural después de un año de crisis sanitaria, así como el impacto han tenido las nuevas plataformas digitales sobre el cine convencional.

-A finales de octubre del año pasado SACO salió adelante en una situación sanitaria bastante complicada. ¿Qué espera de esta edición?

-Para esta edición las cosas están mejor que hace unos meses. Tampoco es la situación ideal para nadie, pero aprendimos mucho durante el año pasado. Tuvimos que aplazar la edición y rehacerla en octubre como bien dices. Ahora ya sabíamos que los espacios de los aforos iban a ser reducidos y cuáles eran las medidas sanitarias a tener en cuenta. Ya pensamos en una edición adecuada a los tiempos.

-Entiendo que en este sentido la experiencia es un grado.

-Claro, y más después del susto que nos llevamos hace un año. Aplazamiento, confinamiento, espacios culturales cerrados… fue un momento muy duro, pero ahora hemos aprendido cómo son las cosas. Desde el punto de vista del diseño de programación no es lo mismo desarrollar unas propuestas en un escenario, digamos normal, que en un escenario pandémico. Por ejemplo, los desplazamientos de los posibles invitados son inviables o los espacios que usábamos habitualmente tampoco son viables por aforo. No obstante hemos optado por hacer la edición de SACO en marzo, su mes natural. En ningún momento nos planteamos aplazarla.

-En octubre tuvieron que rehacer el programa por completo, casi a ciegas. Era todo una incertidumbre. Ahora, sabiendo cómo es un SACO en estas condiciones, ¿han cambiado el programa en base a esa edición pasada?

-Sí, efectivamente ha sido determinante. Saber, por ejemplo, que el aforo del Filarmónica está reducido a un 16%, pasando de 712 butacas a 117, sin duda es un factor determinante. Lo mismo le ha pasado al Campoamor, por lo que a la hora de plantearnos proyectos internacionales los tuvimos que abandonar. No sabes si tus invitados van a poder viajar desde Londres, París, Lisboa o donde sea. Por lo tanto, las colaboraciones habituales que tenemos con el festival de Vila do Conde, en Portugal, o con el de Clermont-Ferrand, en Francia, no podrán tener lugar porque es muy complicado. Muchos festivales se han lanzado a la digitalización porque en estas condiciones es muy complicado montar nada. Nosotros lo mantenemos porque es nuestro ADN.

-Hablemos del programa porque por segunda edición consecutiva el peso por el cine-concierto es bastante claro. ¿Qué aceptación tuvieron la pasada edición?

-Muy buena. Es una actividad que ha funcionado muy bien y que sintetiza de forma maravillosa lo que es SACO. Es ese punto de encuentro entre el gran patrimonio fílmico y la creación musical contemporánea.

-¿Es una apuesta que irá en aumento en próximas ediciones?

-Empezamos poco a poco, haciendo uno o dos al año. Como bien decías, la pasada edición se afianzó y se multiplicó. Es una apuesta que está aquí para quedarse, crecer, ofrecer nuevas propuestas y mantenerse. Ya es una de nuestras señas de identidad. Prueba de ello es el espectáculo que hará el grupo de rock Trashtornados, una banda asturiana, a la que nos acercamos y les lanzamos el reto de hacer música en directo para unas películas. Se trata de un proyecto de varios cortometrajes de animación de los años 30-40 para todos los públicos y que será muy divertido. Nos interesa, nos ocupa y nos preocupa llegar a todos los públicos, desde mayores a jóvenes o desde los más cinéfilos a los menos.

- A lo largo de la semana se proyectará la película La Carreta Fantasma, que cumple cien años. En octubre también se proyectó otra película que estaba de celebración, como fue Psicosis. ¿Es un homenaje a ese patrimonio al que se refería antes?

-Desde luego. Nos interesa mucho bucear y recuperar ese patrimonio fílmico, no solo el cine contemporáneo, que también está presente. Queremos acercarle al público esas grandes películas de la historia del cine y hacerlo con unas condiciones de proyección óptimas y en pantalla grande.

 -Otra de las apuestas para esta edición es la saga de siete de películas restauradas que se proyectarán en el ciclo Wong Kar-Wai.

-Por primera vez dentro de SACO hacemos una retrospectiva sobre un cineasta. En este caso sobre uno tan especial y maravilloso como es hongkonés, nacionalizado chino, Won Kar-Wai. Hace años saltó al gran público con una película formidable, Deseando amar, que ya está en la lista de las mejores películas de la historia del cine. Afortunadamente tenemos la oportunidad de acceder a siete de sus películas restauradas, con la propia supervisión del cineasta. Para quien no conozca su obra será una ocasión perfecta para hacerlo, así como para redescubrir y acercarse de nuevo para quienes ya lo hayan disfrutado.

-De todas las proyecciones que se harán durante la semana, ¿recomienda alguna en especial?

-Precisamente hablando de este cineasta, te reconozco que tengo una especial debilidad por Wong Kar-Wai. Para mí es un genio absoluto. Más allá de los cine-concierto y las películas que vamos a vivir en los teatros, siento también especial cariño por las instalaciones que hacemos en el Museo Arqueológico y en el Bellas Artes, porque son ideas originales nuestras como Plano Sonoro, Postales Filmadas o Sonido del Arte. Son iniciativas que surgen de nuestra imaginación y que producimos con mucho cariño. No dejan de ser producciones propias y el resultado siempre es formidable.

-Uno de los talleres de SACO es el de Educa y Cine, para que los niños realicen un cortometraje. ¿Es importante sumergir a los más jóvenes en la cultura cinematográfica?

-Es esencial, aunque los más jóvenes ya están sumergidos en la cultura audiovisual y cinematográfica sin que se den cuenta. Las generaciones más jóvenes nacen prácticamente con una tablet en la mano. Por esta razón ya están bombardeados y engullidos por el lenguaje audiovisual. Reciben casi más estímulos de este mundo que del real. Es muy importante que a estos jóvenes se les forme en el lenguaje audiovisual, cómo se genera, de dónde viene o cómo se manipula, porque lo absorben desde que son muy pequeños. Creo que no tienen una formación que les haga ser críticos hacia lo que reciben. Por esta razón mantenemos esta iniciativa, aunque sea online. Para que jueguen, experimenten y dejen de ser por un momento espectadores acríticos y se conviertan en generadores.

-Plano Sonoro, sección estrenada la pasada edición, repite. ¿Cómo será en esta ocasión?

-En esta ocasión contamos con la colaboración de tres cineastas asturianos a los que les hemos propuesto que participen en este juego que poco a poco intenta generar un mosaico de imágenes que retraten el concejo de Oviedo de una forma muy personal. Les pedimos que salgan a la calle y nos regalen dos planos de dos rincones que les inspiren de alguna manera. Normalmente el cineasta trabaja con un diseñador de sonido que le pone una pista sonora. Lo interesante de este proyecto es que hemos roto ese vínculo. Ninguno de los cineastas sabe cuál es su correspondiente en el diseño de arte, trabajan a ciegas unos con otros. Ninguno de los seis ve el resultado hasta el final.

-Nos salimos un poco del festival. Me gustaría que hiciera una valoración del estado en el que ha quedado la cultura audiovisual en Asturias tras más de un año de pandemia.

-Pues está pasando un momento muy complicado. Primero vinieron cierres totales, lo que significó para un montón de profesionales quedarse sin trabajo. Después, poco a poco, algunos equipamientos se fueron abriendo con aforo reducido, con menos programación, y hubo cierta recuperación en ese sentido. Pero la exhibición en salas comerciales continúa cerrada. Hubo un montón de películas que se iban a estrenar y no han podido hacerlo. Algunas de ellas se derivaron a plataformas digitales, con lo que ello conlleva. Son modelos muy distintos. El sector está tocado y el asunto es que hay mucha gente afectada, gente que trabaja en el sector cultural y que no vemos cuando vamos a un concierto o al cine. Ahora toca resistir y espero que en los próximos meses la cosa mejore.

-Durante este último año hemos visto cómo varios cines asturianos han echado el cierre. ¿Cree que volverán a abrir sus puertas?

-Espero que sí. En los últimos años ha habido una reconversión de las grandes salas de cine. Han empezado a aparecer salas más pequeñas, más ligadas a la versión original y al cine de autor, que funcionan y ofrecen también programación que la gente necesita. Al final la crisis de los cines lleva encima muchos años. Primero apareció el DVD y el Blu-ray, y la gente empezó a ver las películas en su casa, luego las páginas web para piratear películas y ahora las plataformas digitales

-¿Ve estas plataformas como una amenaza para las salas convencionales?

-Creo que no debemos concebirlas como competencia. Son cosas que se complementan. Evidentemente la experiencia que te da ir a una sala de cine y disfrutar de una pantalla grande y una sala a oscuras, no posible conseguirlo en casa con ninguna plataforma. Las plataformas son maravillosas y sirven para complementar. Son auténticas bibliotecas para estar en casa y descubrir un montón de cosas. Al final todo el universo de exhibición cinematográfica se complementa perfectamente y una cosa no tiene por qué quitar la otra. Sin embargo, al público le sigue emocionando ir al cine convencional, eso algo insustituible.