La venganza de Carmen Laforet, la mujer que quiso vivir su vida

CULTURA

Un libro rescata los artículos que la escritora publicó en «Destino», un alarde de genialidad y elegante grito contra el arquetipo femenino

06 sep 2021 . Actualizado a las 15:06 h.

Para la mayoría será siempre la autora de Nada. Un título tan indisociable al nombre de Carmen Laforet (Barcelona, 1921-Madrid, 2004) que parece que este gran éxito la devoró como si fuese su único libro. La historia, y los planes de estudio tienen una deuda con la persona que estrenó el Premio Nadal en 1944 y dejó obras como La mujer nueva, Premio Nacional de Literatura, o La isla y los demonios. Con el centenario de su nacimiento, llega a las librerías un pequeño tesoro, Puntos de vista de una mujer (Destino, 2021), la recopilación de sus artículos en la sección bautizada con el mismo nombre en el semanario Destino. Unos textos escritos entre 1948 y 1953 que son un retrato social del momento y resultan igual de reveladores siete décadas después. Más allá del corpus literario, permiten ver el pensamiento de una mujer que explica que no es la perfecta ama de casa ni quiere serlo.

Ideas cortas y cabellos largos

Su primer artículo, La fiesta de la moda, empieza así: «Yo quisiera escribir para mujeres sobre temas nuestros, de mujeres. Lo malo es que yo no voy a hacer un apartado de recetas culinarias, de charlas de puericultura o sobre la mejor manera de fruncir una cortina... Nuestro deber es, en la mayoría de los casos, olvidarnos de nosotras mismas y vivir cada hora la vida de los nuestros». Tan apabullante y moderna declaración de intenciones se publicó en noviembre de 1948.

«Fue valiente ella y fue valiente la revista con la censura. Con mucha sutileza, sus escritores aprendieron el arte de decir sin decir. Los artículos de Carmen permiten contemplar a una escritora conectada con su mundo, complejo y difícil. Destino le hace el encargo después del fenómeno social que fue Nada, que publicó con 23 años, para captar lectoras. Ella explica la realidad desde sus zapatos. De la anécdota es capaz de trascender a la reflexión de mayor calado. Esa es su grandeza. En estos textos nos está hablando de las limitaciones del mundo de la mujer. Ella no se dirige, y lo deja claro, al arquetipo femenino que se quería imponer», explica la profesora de la Universidad de Barcelona (UB), la misma en la que estudió Laforet, Blanca Ripoll.