Héroes del Silencio, muy grandes para un país acomplejado

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El documental «Héroes: silencio y rock & roll» y el libro «Héroes de leyenda» traen al presente al grupo que más lejos llevó el rock en España, pese al desprecio de una parte de la crítica

08 may 2021 . Actualizado a las 10:10 h.

Decir que Héroes del Silencio son la mejor banda del rock español depende del gusto de unos pocos muchos capaces de suscribir la frase. Sostener, sin embargo, que son la más grande responde a una verdad objetiva. E inapelable. Nadie llevó tan lejos el género en España, convirtiéndose en omnipresentes en el país y extendiendo su aura a Europa central y una buena parte de Latinoamérica. Tomando el testigo de lo que en los primeros ochenta había hecho Barón Rojo (así lo certificaba ya Bunbury en Barón Rojo, la película del 2012), fundieron ambición, profesionalidad y ausencia de complejos para trasladar su música, interpretada en pasional castellano, más allá de lo que se consideran las fronteras del rock patrio. Los Héroes del Silencio arrasaron. Pese a quien pese. Y los minusvalore quien los minusvalore.

Por si existían dudas al respecto, acaban de ponerse en circulación dos artefactos que dan fe de todo ello. Por un lado, el documental Héroes: silencio & rock and roll, de Alexis Morante. Y por otro, el libro Héroes de leyenda, de Antonio Cardiel, hermano de Joaquín, bajista del grupo. Ambos resultan notables ejercicios de revisión que exploran el nacimiento, auge y caída de la formación zaragozana que reinó entre finales de los ochenta y principios de los noventa en el panorama español. Su música -que inicialmente bebía de fuentes como The Cure, U2, Joy Division, Simple Minds, The Smiths o Raphael- se coló por los mismos canales comerciales masivos de Hombres G o Mecano, conquistando al gran público.

De eso se habla en el libro y el documental. En el segundo se ven imágenes inéditas de aquellos jovenzuelos haciendo equilibrios entre lo que querían ser y lo que los demás querían que fuesen. En ese sentido, aparece la figura de Gustavo Montesano (guitarrista de Olé Olé) y Roberto Durruty. Los empujaron a la multinacional EMI con el epé Héroe de leyenda, que desbordó todas las previsiones. Modelando un sonido del que la banda nunca quedó satisfecha (pero que fue clave para colarse en las radiofórmulas y hoy suena revalorizado), el grupo logró que las grandes canciones de El mar no cesa (1988), el carisma de Bunbury y la solvencia en directo se encargaran del resto. Todo hasta que llegó Senderos de traición (1990) con dos canciones mayúsculas: Entre dos tierras y Maldito duende. El bum.

Rencores y choques de egos

En el documental aparecen los choques de personalidades y el libro resulta especialmente detallista en ese sentido. El carácter de Bunbury, con sus amagos de romper la banda y la intención de la discográfica de que ocupara un papel principal (al que él no se oponía), lo convirtió en la parte de la formación que llevaba el timón. El contrapeso lo ponía un reparto equitativo de los derechos de autor nada común. Aunque las canciones partían generalmente de ideas suyas o del guitarrista Juan Valdivia, todo el repertorio se firmaba como Héroes del Silencio, fortaleciendo la idea de un grupo que miraba a las estrellas sin dejarse deslumbrar. Les atraía el extranjero, tanto para grabar como para girar. Y rompieron fronteras.

Las imágenes de los fans alemanes cantando Entre dos tierras incitan a levantar la ceja. Las declaraciones de Phil Manzanera sobre la primera vez que escuchó los acordes iniciales de la pieza emocionan. Y el relato que hace Cardiel en su libro sobre el transcurso de la gira Senda 91 obliga a poner la lente histórica. Pero nada de eso importaba en los noventa para una parte de la crítica que los ridiculizó llamándolos los Hombres G del Moncayo o Héroes del Membrillo. Se les acusaba de ser un producto prefabricado, se ponía en duda su autenticidad de un modo obsesivo y se despreciaba esas composiciones que cantaban una legión de fans. Muchos escritos de la época, recogidos en el libro, hoy chirrían totalmente.

Una de las ideas que flotan es que los Héroes del Silencio eran un grupo muy grande para un país muy acomplejado en ese sentido. Lo que se admiraba de INXS, U2, Guns N'Roses o The Cure no se toleraba en una banda que, seguramente, no sea la mejor de la historia del rock español. Pero, sin duda alguna, fue la más grande de todas. Un respeto.

Heroes del Silencio en 1990

El disco con el que Héroes del Silencio conquistaron el mundo

Javier Becerra

Es una de las más célebres secuencias guitarreras del rock español. Una sucesión de acordes cortantes multiplicados en ecos por obra y gracia del efecto del pedal delay. De pronto, se engarzan con una batería y un bajo de una solidez insólita en la música nacional de la época. Luego serpentean de modo cristalino. Y llegan al destino. «Te puedes vender, cualquier oferta es buena si quieres poder», canta trascendente Enrique Bumbury. Lo hace con esa impronta tan suya de hacerlo como si fuera la última vez. Es Entre dos tierras, la canción con la que Héroes del Silencio se hicieron eternos. 

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