«Quo Vadis, Aida?», una herida todavía sangrante

La guionista y directora nacida en Sarajevo Jasmila Zbanic insiste con sus imágenes en la conveniencia de no olvidar el genocidio de Srebrenica

Fotograma del filme «Quo vadis, Aida?»
Fotograma del filme «Quo vadis, Aida?»

Un espectador informado recuerda la tragedia de los Balcanes, el conflicto bélico que durante la última década del siglo XX sembró de cadáveres la antigua Yugoslavia, aparte de otras consideraciones. Como ejemplifica un episodio terrible, el genocidio promovido en Srebrenica por el funesto general serbio Mladic -en connivencia con el psiquiatra serbobosnio Karadzic, presidente de la autoproclamada República Srpska-, en julio de 1995, con más de ocho mil varones musulmanes ejecutados en masa en el peor hecho de este tipo ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial. Aquella masacre de la guerra de Croacia permanece en la memoria, porque todavía continúa el proceso de exhumación e identificación de las víctimas, con apertura de nuevas fosas comunes. Que ambos cumplan cadena perpetua previo paso por La Haya no limpia aquella vergüenza histórica, también una mancha en los cascos azules de la ONU, en particular los enviadas por Holanda, a los que también se abandonó a los pies de los caballos y en inferioridad numérica.

Este largo recordatorio viene a cuento porque la guionista y directora Jasmila Zbanic -nacida en Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, y veinteañera cuando el largo asedio de 1992 a 1996, por parte serbobosnia- sabe de lo que habla en Quo vadis, Aida? e insiste con sus imágenes en la conveniencia de no olvidar. Aida es un compendio de muchas mujeres que perdieron a familiares y amigos, y que advierte que la herida sigue abierta. Más allá de la cuidada recreación de los hechos -la llegada de Mladic al recinto de la ONU, en que se refugiaban varios centenares de futuras víctimas, es calcada a la recogida por las cámaras que acompañaban al genocida-, y de incidir en lo ya conocido, la película transmite una sensación inquietante pese a la fiesta escolar final, con padres de uno y otro bando rezumando complacencia ante la actuación de sus pequeños. Un polvorín de odios, en espera de una mecha. Los pocos flashbacks que inserta Zbanic refrendan que ya nada será como antes del desgarro, cuando la cohabitación era una fiesta. El rostro final de Aida no presagia concordia. De esos filmes necesarios, que conviene ver.

«QUO VADIS, AIDA?»

Bosnia y Herzegovina, 2020.

Directora: Jasmila Zbanic.

Intérpretes: Jasna Djuricic, Izudin Bajrovic, Boris Ler, Dino Bajrovic, Boris Isakovic, Johan Heldenbergh, Raymond Thiry, Emir Hadzihafizbegovic.

Drama

104 minutos.

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