Reyes de la testosterona


Todos los aficionados al fútbol que vivieron las noches de los ochenta con la oreja pegada al transistor para escuchar a los machos alfa de la radio deportiva impartir su cátedra disfrutarán reviviendo recuerdos con los Reyes de la noche, la nueva serie de Movistar+. Pero hay espacio para la sorpresa en este planteamiento rebosante de testosterona y estudios impregnados de tabaco y alcohol. Y es que no es preciso ser feligrés del espectáculo deportivo dominante para encontrar en esta comedia con tintes dramáticos un buen motivo para reír. La serie se afana en advertir que su historia es ficción. Pero toma referentes obvios de una época de la historia reciente de España que la hacen tan costumbrista como un capítulo de Cuéntame inspirado en el mundo de la radio, en los dardos envenenados que se disparaban José María García y De la Morena desde sus trincheras en el dial y en las leyendas urbanas que esta guerra generó.

Afirman sus creadores que no han querido imitar a Supergarcía, aunque a su alter ego, Paco El Cóndor, apenas le falta decir «saludos cordiales» para redondear la réplica. Sus muletillas evolucionan. En lugar de llamar a los entrenadores «abrazafarolas», explora calificativos compuestos como «recogecebollas» o «masajista de una morgue». En el fondo y en la forma, es un placer ver a Javier Gutiérrez metido en su piel.

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