El músico actúa dentro del festival VESU
30 jun 2022 . Actualizado a las 12:44 h.Kiko Veneno actúa hoy en el Teatro Campoamor dentro del festival VESU. Durante mi adolescencia quemé sus discos de tanto escucharlos. No sé muy bien como llegué hasta Kiko Veneno, supongo que por Los Delinqüentes, la radio y algo que escuché en casa. Kiko me abrió la puerta a Camarón, a Silvio Rodríguez y a todo el flamenco. Hubo un tiempo en el que quise ser ese tipo que llega en un Mercedes blanco a la feria del ganado, y no estoy del todo seguro de que haya querido dejar de serlo. Ya que está en Oviedo me brindó su tiempo y hablamos.
-¿Cuánto lleva José María López Sanfeliu siendo Kiko Veneno?
-Mucho, aunque a veces me pregunto si hice bien, la mente es ociosa. ‘Kiko’ me lo pusieron en la universidad, y luego tras la disolución del grupo Veneno quise quedarme con ese apellido.
-¿Qué le ha llevado a sacar «Hambre», su nuevo disco?
-La gestación de este disco parte de las canciones que se quedaron atrás del anterior, ‘Sombrero roto’. Podemos hablar de una continuación.
-Ha dicho en otras entrevistas que tiene el vicio de hacer canciones.
-‘Vicio’ es una palabra muy curiosa en español. Ahora mismo se ve como una deformación, una deformidad, una especie de enfermedad; pero antiguamente no, un agricultor decía que el viñedo esta vicioso cuando daba mucho, como expresión alegre y positiva. Todos podríamos vivir sin hacer lo que hacemos. Yo podría vivir sin hacer canciones, pero no sería lo mismo, es mi trabajo y mi devoción.
-Este disco es más trascendental, ya lo era el anterior; pero siempre abordado desde el optimismo.
-La música te permite expresar cosas que de otra manera es muy difícil hacerlo. La música difunde melodía, armonía, ritmo; cosas que son positivas para la vida.
-¿De qué tiene hambre y qué le quita las ganas de comer?
-Tengo hambre de todo lo bueno que tiene la vida: de levantarte cada día y tener la ilusión de estar con la gente, de hacer cosas, de compartir y de ver los momentos maravillosos de los que disponemos. Y te quita las ganas de comer cuando todo eso se trunca por la enfermedad o por cualquier vicisitud humana.
-Usted es una persona que ha fusionado diversos estilos. En este disco se ve una clara investigación sonora. ¿Qué opina de lo que se ha devenido en llamar ‘apropiación cultural’?.
-Eso son palabrerías que no sirven para nada, lo de la apropiación cultural es una discusión estéril sobre un asunto que no existe.
-Usted canta “La felicidad es una raya que hay que pasar”. ¿Qué es la felicidad?
-Es una búsqueda ciega, no sabemos definirla pero sí sabemos lo que es. Y hay que hacer un esfuerzo, romper algo, para alcanzarla.
-¿Es necesario sufrir para ser feliz?
-Sí, es necesario sufrir para vivir. La vida es sufrimiento desde que nacemos, no existe nadie que no haya sufrido. No debemos olvidar nuestro sufrimiento, sin la memoria del sufrimiento no estamos capacitados para vivir en sociedad.
-Le dedica una canción, ‘Días raros’, al confinamiento. ¿Cómo ha vivido esta pandemia?
-El confinamiento lo viví grabando el disco, me pasé los meses más duros absorbido en el trabajo. En ‘Días raros’ explico la sensación que teníamos todos, de estar viviendo algo diferente, algo raro fuera de todo lo previsto; y todo esto nos hace pensar y apreciar la vida.
-Escribe: “Las cosas sólo se pueden averiguar andando” ¿Piensa mientras camina?
-Sí, últimamente descubrí la técnica esta de los peripatéticos griegos, la verdad es que fue por casualidad, luego leyendo me enteré de esta técnica de los peripatéticos. Hace unos años descubrí que andando se me ocurrían cosas, voy apuntándolas o grabándolas. Haciéndolo puedo escribir de una forma más liberadora que el ansia que implica estar delante de una mesa con un papel en blanco, escribo muchas cosas así.
-¿Cuál es el mayor enemigo de la música, de la Cultura?
-La Cultura es algo tan importante que hace a la gente libre, nos permite comunicarnos y expresarnos, también disfrutar y nos da conocimiento. A los sistemas políticos, más ahora que estamos monopolizados por el dinero y la ambición de dominar el mundo y acaparar el poder, no les interesa nada la Cultura: va en otra dirección. La Cultura no va de monopolizar ni de competir sino de compartir y expresarse. Aquí hay un conflicto de intereses.
-¿Feliz de volver a los escenarios?
-Eso es lo más bonito de nuestra profesión, sin duda. Salir al escenario y ver que la gente te aprecia, que es feliz durante una hora, eso es un regalo.