«Rebelión en la granja», un texto vigente 76 años después

CULTURA

George Orwell
George Orwell

Una de las obras más notorias y leídas del escritor indo-británico George Orwell, este cuento sigue regalando reflexiones valiosas

01 sep 2021 . Actualizado a las 10:02 h.

En 1945, Londres era otro. Los bombarderos alemanes habían marcado dolorosamente el rostro de la orgullosa capital del Imperio británico. Edificios desmigados, sacos de arena, refugios improvisados, cristales rotos y cartillas de racionamiento, eso era Londres. Una ciudad rota y castigada que, sin embargo, seguía teniendo sus letras en pie. Entre escombros, una vanguardia de prosistas, dramaturgos y coplistas comenzó a edificar sobre el papel la reconstrucción del continente anciano. La producción literaria de la cuarta década del pasado siglo fue particularmente prolífica. Sobre las tumbas se cimentó (y se narró) un mundo nuevo. A menos de dos meses de la resolución de aquel despliegue bélico, George Orwell presentaba una de sus (muchas) obras cumbre; Rebelión en la granja

Un trampantojo. Lo que parece una fábula infantil sobre animales parlanchines es, en realidad, un sesudo tratado sobre el totalitarismo (el nuevo y el antiguo). Orwell había sufrido en primera persona (del plural) la deriva autoritaria del socialismo europeo bajo la batuta inflexible del Kremlin estalinista. En 1937, fue uno de los miles de brigadistas voluntarios que acudieron al auxilio de la II República tras el estallido de la Guerra Civil española. Como miembro de las milicias trotskistas de POUM, tuvo que huir clandestinamente del país ante el avance de las purgas pro-soviéticas en la retaguardia republicana. Aquella agria experiencia forjó la que desde entonces fue la razón de ser de la pluma del escritor. Esto es, combatir el totalitarismo a través de la literatura. El primer hito novelado en este empeño fue Rebelión en la granjaUna obra que es una y trina. Cuento infantil, título clave de la literatura contemporánea británica y manifiesto contra el dogmatismo. 

Entonada en nota alegórica, desarrolla unos hechos descaradamente paralelos (y extrapolables) a los de la revolución bolchevique de 1917. Con una salvedad, los protagonistas tienen forma de animal de alquería. La vanguardia revolucionaria porcina de esta fábula es jocoso trasunto del pelotón de intelectuales agitadores que lideró la carga definitiva contra la Rusia del Zar. La muerte prematura de Lenin, el contraataque del restaurador ejército blanco, la encarnizada justa por el control del PCUS y las cribas de los primeros años del estalinismo. Los principales episodios de aquel período histórico encuentran reflejo, de una u otra forma, en esta afilada historia de nobles ideales pervertidos. Rebelión en la granja es, junto con 1984, la obra más notoria y reproducida del genio anglobegalí. 

Orwell figura, junto a un muy somero puñado de escribientes, en la lista de autores que firmaron algún título maestro protagonizado por animales que hablan (compartiendo podio, quizá, con el Libro de las tierras vírgenes de Rudyard Kipling). 76 años después, el texto sigue siendo continuamente revisitado por lectores de todo el mundo. Un exponente límpido de conjunción armónica entre la elegante filigrana formal y el sentido ético del deber. Estrato de una escuela que sembró semillas germinadas con fuerza en el alma de la literatura universal.