Las mil resurrecciones de Tino Casal

Javier Herrero

CULTURA

Mural en honor a Tino Casal en Tudela Veguín
Mural en honor a Tino Casal en Tudela Veguín @xavtattoo

El legado del artista asturiano sobrevive a través de las generaciones 30 años después de su muerte

22 sep 2021 . Actualizado a las 11:19 h.

«Es grato que la gente no te olvide así como así; quiere decir que cuando te fuiste, dejaste algo», dijo Tino Casal tras una de sus primeras resurrecciones artísticas, ignorante entonces de que su obra, 30 años después de su muerte, seguiría como un fénix que no cesa de arder y retornar cada cierto tiempo.

Aventajado a su tiempo, con igual soltura se movió José Celestino Casal en numerosas disciplinas, ya fuese la pintura, la moda, la escultura o la música, la que le proporcionó más fama gracias a éxitos como «Embrujada», «Champú de huevo» o «Eloise» para revelar un artista integral que puso a España en el camino de las grandes producciones pop, con ingredientes del «techno», los nuevos románticos o el «glam-rock».

Sorprende que una personalidad tan singular diera sus primeros pasos artísticos como hijo de una pequeña localidad asturiana de pasado minero, Tudela Veguín, donde nació en 1950, en un mundo (obviamente) sin puente digital a la modernidad de las grandes metrópolis creativas y en el que las vanguardias pasaban de largo.