«Respect»: Los demonios de Aretha

eduardo galán blanco

CULTURA

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Pese a los esfuerzos de los intérpretes, esta biografía de la cantante está repleta de tópicos y clichés

03 oct 2021 . Actualizado a las 10:43 h.

Respect es un biopic avant la lettre: idealiza a la figura biografiada, no molesta, no se sale de la línea, está repleto de tópicos y clichés. Es la vida de Aretha Franklin vista bajo la gasa homogénea y difusa de una TV movie. Evidentemente, la atmósfera, la ambientación -notable el paso de los años sesenta a los setenta- se agradecen. Y también es encomiable el esfuerzo de Jennifer Hudson por encarnar a la «reina del soul», desgraciadamente la ha azucarado demasiado.

Las películas biográficas de cantantes están de moda -Bohemian Rhapsody, Rocketman, Judy, Los Estados Unidos contra Billie Holliday-, pero más semejan una maldición para los fans. Y ya no digamos para los connaisseurs. Los eruditos se han quejado de las inexactitudes del filme, aunque no hace falta ser un especialista para percibir lo soporífero de la receta.

La historia comienza en Detroit, una noche de 1952 en la que papá, predicador acomodado y paladín contra la segregación -grande, como siempre, Forest Whitaker- despierta a Aretha, su hijita de 10 años, pidiéndole que cante delante de los invitados. La influencia saturnal del pastor sobre la protagonista prometía ser una de las claves de la película, sin embargo, el guion estropea esos materiales. Y se despilfarran de igual manera el resto de las «ideas fuerza»: el activismo y las causas civiles, la lucha feminista, los demonios interiores, el desamor, el alcoholismo. Todo queda diluido en una serie de secuencias «importantes» en la vida de la artista, cosidas sin ningún estilo ni discurso.